Uno de los peores problemas que tienen los editores que trabajan para los medios de la oposición política al gobierno, es que carecen de columnistas y redactores con acceso a las fuentes. Basta con leer algunos de los párrafos de las columnas de Nelson Castro, Eduardo Van Der Kooy o Joaquín Morales Solá, para advertir que no tienen ningún tipo de diálogo con la primera línea de funcionarios del kirchnerismo, sino que apenas hablan con algún cuatro de copas que, para creerse un poco más importante, les atiende el teléfono para batirles tres o cuatro pavadas. El resto, lo inventan. De ahí para abajo, cualquier cosa puede pasar, y la gama de berretismo que tiñe a las redacciones de los diarios y revistas opositores al gobierno, ha alcanzado niveles superlativos. Y va en aumento. Por eso, cuando de repente aparece un pibe que dice tener algún tipo de "llegada" al kirchnerismo, los editores se sacan los ojos para ver quién se lo queda. Al jóven periodista le ofrecen sumas inverosí...