
Entre todos los problemas que pueden llegar a tener, los Cementerios Municipales del Conurbano tienen uno que probablemente no puedan solucionar nunca: la falta de espacio.
Todos tienen un número estimado de sepulturas anuales, y año tras año, las cosas se van complicando cada vez más, porque no hay adonde poner a nuestros muertos.
El sistema para conseguir una sepultura ya está estipulado: luego de la inhumación, deben transcurrir siete años (en algunos lugares son 8 o 9 pero no más que eso) para poder realizar la recolección (juntar lo que queda de nosotros). A partir de ahí, los destinos posibles son cuatro:
1-Se renueva la sepultura por un nuevo período, menor a siete años.
2-Una urna en algún nicho.
3-La cremación de los huesos.
4-El osario común.
La primera opción se produce a través de un acuerdo entre los funcionarios del camposanto y los familiares del finado, previo pago de una nueva tasa (que no sale dos mangos).
En las dos opciones siguientes, son los deudos quienes deciden, mientras que la cuarta también se puede producir por decisión familiar, aunque lo usual es que ocurra cuando no se logra ubicar a ningún interesado.
La dificultad adicional que presentan algunos Cementerios, es que por las condiciones climáticas de los lugares en donde están ubicados, a veces pasan los siete años y no se produce lo que en la jerga se denomina "reducción" (N. del Conu: que solo queden huesos), y hay que esperar más tiempo. Esto es lo que le suele ocurrir en las necrópolis cercanas al río, por la húmedad del suelo y la elevación de las napas.
Para ponerlo en cifras: Los Municipios del primer cordón, que tienen un promedio de 400.000 habitantes, tienen previstas unas 1500 sepulturas anuales. Es un número que ha ido descendiendo en los últimos años, dado que la gente ya no elige a los Cementerios Municipales como descanso eterno para sus muertos, sino que recurre a otras opciones, como la cremación y los Cementerios Privados (un fenómeno bien noventista), un poco por los cambios en las costumbres, y otro poco por la caida en desgracia de algunos de los Cementerios. Aún así, el lugar para nuevas sepulturas escasea.
Cuando llega el momento de decidir que hacer con los restos óseos, es cuando a las autoridades de los Cementerios les llueven problemas, porque no es nada sencillo llevar a cabo la recolección, sobre todo cuando no aparecen parientes del muerto por ninguna parte. En esos casos, hay que andar reastreando gente, publicando edictos, y toda una serie de pasos burocráticos que demoran el desalojo de la sepultura. Por eso, cuando se necesitan lugares en para recibir a los nuevos moradores, en general se recurre a las sepulturas que sí tienen personas ubicables. Error.
Las personas que todavía concurren a los Cementerios a visitar a sus muertos, no solo son las menos, sino que son la única razón por la cual estos lugares todavía existen. Cada vez que a una persona se le comunica que no se le va a renovar la sepultura, no solo se está cometiendo una injusticia, sino que además se gana, gratuitamente, un enemigo/a de la actual administración Municipal. Eso no se hace.
Lo lógico sería que se agilicen los trámites para desalojar las tumbas que se encuentran abandonadas desde hace años, y dejar descansar en paz a los que todavía tienen quien los visite, y les lleve flores, adornos, y hasta petacas de wisky.
Cada vez que a un deudo (por lo general gente mayor) se le comunica que se le va a renovar la sepultura de su familiar, no saben como se les llena de felicidad el corazón.
Hoy en día, a los Cementerios Municipales del Conurbano van a parar las personas de bajos recursos, y las familias tradicionales del GBA, que todavía existen, y mucho en algunos distritos. Los dos extremos de la sociedad.
¿Adivinen quiénes son los qué, en enorme mayoría, van religiosamente a visitar a esos seres queridos?
Todos tienen un número estimado de sepulturas anuales, y año tras año, las cosas se van complicando cada vez más, porque no hay adonde poner a nuestros muertos.
El sistema para conseguir una sepultura ya está estipulado: luego de la inhumación, deben transcurrir siete años (en algunos lugares son 8 o 9 pero no más que eso) para poder realizar la recolección (juntar lo que queda de nosotros). A partir de ahí, los destinos posibles son cuatro:
1-Se renueva la sepultura por un nuevo período, menor a siete años.
2-Una urna en algún nicho.
3-La cremación de los huesos.
4-El osario común.
La primera opción se produce a través de un acuerdo entre los funcionarios del camposanto y los familiares del finado, previo pago de una nueva tasa (que no sale dos mangos).
En las dos opciones siguientes, son los deudos quienes deciden, mientras que la cuarta también se puede producir por decisión familiar, aunque lo usual es que ocurra cuando no se logra ubicar a ningún interesado.
La dificultad adicional que presentan algunos Cementerios, es que por las condiciones climáticas de los lugares en donde están ubicados, a veces pasan los siete años y no se produce lo que en la jerga se denomina "reducción" (N. del Conu: que solo queden huesos), y hay que esperar más tiempo. Esto es lo que le suele ocurrir en las necrópolis cercanas al río, por la húmedad del suelo y la elevación de las napas.
Para ponerlo en cifras: Los Municipios del primer cordón, que tienen un promedio de 400.000 habitantes, tienen previstas unas 1500 sepulturas anuales. Es un número que ha ido descendiendo en los últimos años, dado que la gente ya no elige a los Cementerios Municipales como descanso eterno para sus muertos, sino que recurre a otras opciones, como la cremación y los Cementerios Privados (un fenómeno bien noventista), un poco por los cambios en las costumbres, y otro poco por la caida en desgracia de algunos de los Cementerios. Aún así, el lugar para nuevas sepulturas escasea.
Cuando llega el momento de decidir que hacer con los restos óseos, es cuando a las autoridades de los Cementerios les llueven problemas, porque no es nada sencillo llevar a cabo la recolección, sobre todo cuando no aparecen parientes del muerto por ninguna parte. En esos casos, hay que andar reastreando gente, publicando edictos, y toda una serie de pasos burocráticos que demoran el desalojo de la sepultura. Por eso, cuando se necesitan lugares en para recibir a los nuevos moradores, en general se recurre a las sepulturas que sí tienen personas ubicables. Error.
Las personas que todavía concurren a los Cementerios a visitar a sus muertos, no solo son las menos, sino que son la única razón por la cual estos lugares todavía existen. Cada vez que a una persona se le comunica que no se le va a renovar la sepultura, no solo se está cometiendo una injusticia, sino que además se gana, gratuitamente, un enemigo/a de la actual administración Municipal. Eso no se hace.
Lo lógico sería que se agilicen los trámites para desalojar las tumbas que se encuentran abandonadas desde hace años, y dejar descansar en paz a los que todavía tienen quien los visite, y les lleve flores, adornos, y hasta petacas de wisky.
Cada vez que a un deudo (por lo general gente mayor) se le comunica que se le va a renovar la sepultura de su familiar, no saben como se les llena de felicidad el corazón.
Hoy en día, a los Cementerios Municipales del Conurbano van a parar las personas de bajos recursos, y las familias tradicionales del GBA, que todavía existen, y mucho en algunos distritos. Los dos extremos de la sociedad.
¿Adivinen quiénes son los qué, en enorme mayoría, van religiosamente a visitar a esos seres queridos?
Comentarios
Dijo "camposanto", dijo "finado".
Solo falto grabarlo con la voz de Roberto Galán (QEPD, ya que estamos)
Saludos
Es curioso y da hasta para un post: hay gente de mucha guita perteneciente a la oligarquia que conoce el conurbano cuando viaja a los campos de paz, es decir, entierran a sus deudos junto a vecinos que aborrecen, o como mínimo desprecian. Será piorque con sus deudos les pasa lo mismo. Digo, también caen en la categoria de conurbano, no?
chau, me necrofilice.
Saludos
¿Que pasa si un dia no va mas gente a los cementerios?
¿Que? ¿Cierran? ¿Declaran quiebra?
La gente, las placas, las estatuas, los ornamentos, los edificios centenarios
¿Que hacen con todo eso?
Perdón, me deliré...je
Muy bueno.
Saludos de reviello.
Un abrazo.
saludos
un alma en pena
Escriba: Mercí, fiera.
MOO: totalmente, van las viejas y los viejos pobres que, epa!, suelen tener bastante influencia en el voto popular todavía. Y lo que decís de la gente de guita, totalmente: las familias tradicionales se fueron a vivir a los countries o otros lados, pero entierran a los patriarcas en sus lujosas bóvedas del GBA. Da para post, con fotos y todo, a full.
Apa: gracias cumpa. Sus comentarios también son una especie de leit motiv de este blog.
Pablo: interesante el planteo. Yo creo que es como las Iglesias, por más que vayan a pérdida (?), no van a cerrar nunca.
Guille: jejeje. Vos sos un ruin groso.
Alma en pena: quelevachaché, en el Conurbano, conglomerado urbano de bajo NES y alto NBI, escribimos así. Tómalo o déjalo. Igual, bien ahí.
Saludos!
Estoy harto de ver la cara de Braca en los afiches que hizo porque salió en la revista Comunas. Le pregunto a los demás: En sus districtos es igual?
Sobre los cementerios: En el de Tres de Febrero, se da la tumbra por 10 años y no hay renovación después. O vas al osario, o al nicho o a donde quiera la familia, pero no podes volver a la tierra (en todo sentido =P)
¿que opinion te merece la defensa del puntero politico "el tano" de parte del colo ayer?