Luis D'Elía es dirigente político surgido del conurbanos bonaerense, más precisamente del Partido de La Matanza. Durante muchos años, fue un destacado luchador social, especialmente en las cuestiones referidas al reclamo por tierra y vivienda, impulsando y protagonizando diferentes acciones directas de reivindicación sectorial.
En los noventa fundó la Federación de Tierra y Vivienda, una agrupación que se convirtió en símbolo de organización y lucha en contra de la aplanadora neoliberal.
Desde hace algunos años, su activismo territorial ha menguado un poco, dedicándose a desarrollar una incipiente carrera como comunicador, además de fomentar el culto a su personalidad, cosa que antes criticaba de otros dirigentes.
D'Elía se define como "peronista", aunque jamás formó parte del Partido Justicialista. Un caso extraño, sin dudas, porque no se trata de un treintañero que le huyó al PJ en su etapa menemista-duhaldista y buscó refugio en otra organización. D'Elía tiene 54 años, con lo cuál tuvo la oportunidad de sumarse a experiencias justicialistas que valieron la pena. Pero no lo hizo. Se formó políticamente en la Democracia Cristiana, y de allí saltó, durante los noventa, al Frente Grande.
Apoyó a la Renovación cafierista en los ochenta y al kirchnerismo desde 2003, pero siempre "desde afuera". El ya famoso, y a esta altura ridículo, "apoyo crítico".
La historia del peronismo tiene, prácticamente desde su irrupción política en 1945, una larga lista de pícaros que, por izquierda y por derecha, han intentado sacar provecho de su penetración en las clases populares para llevar agua hacia su propio molino.
Desde hace algunos años, D'Elía (
que dicho sea de paso, se asume también como "católico, apostólico, romano"), desarrolla una ferviente militancia en favor de lo que él llama "
la Revolución Islámica", es decir, el régimen político que gobierna al Estado teocrátido de Irán.
Como no soy un especialista en cuestiones de política internacional (D'Elía tampoco lo es), no es mi intención juzgar al gobierno iraní, ni a su política interior. Me alcanza nomás con saber que desde hace 16 años y medio, el Estado de Irán se ha negado sistemáticamente a prestar cualquier tipo de colaboración con la investigación y el esclarecimiento del atentado terrorista más grave que haya sufrido la República Argentina en toda su historia.
Eso solo, insisto, me alcanza para asumir una posición respecto del tema, y saber que los sucesivos gobiernos iraníes no merecen ni un ápice de mi confianza. Más bien todo lo contrario: me parecen unos chantas.
Volviendo a D'Elía y su "peronismo", creo que ya va siendo hora de contarle al bueno de Luis algunas cosas que ha olvidado, o directamente desconoce.
En febrero de 1949, el Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, reconoció al Estado de Israel, y se convirtió en el primer país latinoamericano en abrir una representación diplomática en territorio israelí. Poco tiempo después elevó la legación al rango de Embajada.
Un años antes, la Argentina de Peron votó a favor del pedido del Estado de Israel de ingreso a la ONU.
En 1951, la primera ministro de Relaciones Exteriores israelí, Golda Meir, visitó la Argentina y se entrevistó con el Presidente y
la Primera Dama, Eva Duarte de Perón, para ratificar una serie de acuerdos de asistencia alimentaria de Argentina hacia Israel, que habían sido firmados en 1950. En total, la Fundación Eva Perón envió a Israel 17 embarques con alimentos y frazadas.
En realidad, los embarques de alimentos habían comenzado a ser enviados poco tiempo después de declarada la independencia de Israel, aunque no eran de carácter "oficial".
Es de público conocimiento, además, la muy buena relación que existía entre Perón y David Ben-Gurión, el Primer Minsitro de la historia del Estado de Israel.
Podríamos seguir citando una extensa lista de actos de gobierno que tuvo Perón hacia el Estado israelí, además de las palabras elogiosas que solía tener El General hacia el pueblo judío (
"el pueblo judío e Israel, expresan un ejemplo de lucha tenaz y conciencia nacional").
Por todo esto (y por muchas otras cosas más), apoyar a regímenes políticos que niegan la existencia del Estado de Israel (como hace Irán),
no solo no es de peronista, sino que es de gorila.
De recontra gorila.