18.1.18

Imágenes que No Vas a Ver en Otro Lado XXIV


Ustedes no se acuerdan porque son muy chicos, pero en otra época, cuando todavía Instagram no existía, este blog tuvo un Spin-off (?) en el que nos ocupábamos de subir fotos con curiosidades y/o bizarreadas que encontrábamos en nuestras recorridas por el Gran Buenos Aires.

En esta oportunidad volvemos con esta maravilla encontrada en Carapachay por @mcmanrique, vecina (?) de la zona.

BONUS TRACK


(click en la imagen para ver más grande)

También enviada por Caro: cartel visto unos días antes que el de la lora que responde (literalmente) al nombre de "Pepita". Parece que es muy de Carapachay este tipo de avisos y publicidades callejeras. Chupala (?) Multiled.

3.1.18

Gobernar bien

(clic en la imagen para agrandar)

Dedicado a @Casanovero

La administración de los partidos del Gran Buenos Aires se asienta sobre una trama compleja y mutante compuesta por la propia historia de cada municipio, su composición socio-económica, los recursos "originarios" con los que cuenta (por ejemplo, no es lo mismo un municipio que dispone del río para su explotación turística que otro que está sitiado por arroyos contaminados), y la continuidad (o no) de las políticas públicas que llevan adelante los intendentes.

En este sentido, una administración "autosuficiente" no se construye de un día para el otro, sino que demanda años y hasta décadas de políticas públicas eficientes y audaces, que le permitan al municipio consolidar un presupuesto acorde con sus necesidades, independientemente del signo político que gobierne la Provincia y/o la Nación.

Por ejemplo: las estructuras presupuestarias de Avellaneda (84,76% de recursos propios -Suiza (?)-), Ensenada (64,31%) y Vicente López (70,88%) son obra de una tarea constante, paciente y eficaz de los intendentes Ferraresi, Secco y Jorge Macri (este último con la ayuda de su antecesor, Enrique García, sumado al poder adquisitivo promedio de sus habitantes), y asimismo, el logro económico de Morón (82,72% de recursos propios) no es adjudicable a Tagliaferro, sino que forma parte del legado que le dejaron Martín Sabbatella y Lucas Ghi.

Del mismo modo, la dependencia presupuestaria en Municipios que desde fines de 2015 son gobernados por intendentes del PRO no es exclusiva responsabilidad de estos, pero también es cierto que esos alcaldes (Grindetti, Molina, Ducoté, Valenzuela) han acentuado la lógica de subordinación económica, merced al favoritismo del que gozan por parte de las administraciones de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri. Los números de recursos propios de estos distritos son: Lanús 39,72% (no paga ni los sueldos Grindetti con esa plata); Pilar 45,07%; Quilmes 45,71%, y Tres de Febrero 46,35%.

El criterio de elección de los municipios que conforman el cuadro es que fueran similares entre sí o que puedan ser tomados de a parejas y hasta de a tríos para ser comparados (ejemplo: Quilmes con Lomas, o Avellaneda, Vicente López y Tres de Febrero). Y una aclaración: Hay dos distritos metropolitanos que, por diferentes razones, no pueden ser incluidos en este análisis: La Plata, por ser la capital provincial y estar atravesada por recursos propios que no son tales y recursos prestados que deberían ser propios; y La Matanza, una complejidad en sí misma.

Hace muchos años, cuando este blog era prolífico (?) y abordaba distintas temáticas, se explicó bastante como es que están compuesto los presupuestos municipales, y de dónde surgen los recursos, ya sea de propia jurisdicción o de otras jurisdicciones (Provincia y/o Nación). Los recursos de la propia jurisdicción pueden ser ordinarios o extraordinarios. Los ordinarios son aquellos que tienen que ver con actividades habituales del Estado municipal, ya sean originarios (como  los provenientes del dominio fiscal, inmobiliario, mobiliario y de empresas públicas o municipales) o derivados (impuestos, las tasas y las contribuciones). Por otra parte, los extraordinarios son los formados por créditos públicos -empréstitos y bonos municipales-, o por la enajenación de activos -bienes municipales-.

Un trabajo publicado en 2015 por la Secretaría de Asuntos Municipales de la Nación estableció que más allá de todas las fuentes de ingresos de las que disponen los municipios, dos tasas, la de servicios generales y la de seguridad e higiene, componen el 75-80% de la recaudación, en especial en municipios grandes y metropolitanos.

Más allá de las coyunturas económicas que condicionan de manera muy fuerte la expansión o contracción del poder de pago de las personas y  empresas o instituciones que abonan estas tasas, también hay mucho de muñeca política, inteligencia y valentía de los intendentes, al momento de definir la estructura presupuestaria de sus Municipios. Eso se ve: Mientras que algunos jefes comunales acuerdan con los grandes contribuyentes cifras acordes a las que deben pagar, para de esta manera quitarle presión a los vecinos comunes y corrientes que pagan cuando pueden; otros fomentan exenciones impositivas y moratorias, total después vendrá mamá María Eugenia a financiar obras o apagar incendios.

Queda para discutir en otro momento por qué Municipios con ingresos per cápita altísimos, similares a los de la Ciudad de Buenos Aires, no tienen un porcentaje de recursos propios más elevado, como son los casos de San Isidro (63,52% de recursos propios) y el ya citado Vicente López.

8.6.17

Haciendo lo que hay que hacer


Este blog es así (?) y cada tanto vuelve. Ya sea porque se le da la gana a su autor, porque lo pide (?) la gente, o porque hay necesidad de llamar la atención cuando la modorra monotemática se apodera del debate político que existe en otros blogs y en las redes sociales.

Hoy el tema que nos convoca (?) es la preocupación que me genera el hecho de que muchos compañeros que en otras épocas se dedicaban a contarle las costillas a las contradicciones de nuestros adversarios políticos, ahora se la pasen hablando de las cuestiones internas del peronismo bonaerense.

Incluso aquellos compañeros que viven (y votan) en otros distritos, dedican horas de su valiosísimo tiempo a escribir, opinar y elaborar hipótesis referidas a la manera en la que el Frente para la Victoria de la provincia de Buenos Aires debería elegir a los/as candidatos/as que deberíamos presentar en las elecciones legislativas de octubre.

Está bien: les concedo aquello de que lo que pueda suceder electoralmente en territorio bonaerense definiría el escenario político de cara a las presidenciales de 2019. Pero aún así: ¿No les hace un poco de ruido hablar a boca de jarro sobre lo que hace o deja de hacer en Buenos Aires el partido opositor, sin siquiera hacer mención a la desastrosa gestión de gobierno que viene desarrollando María Eugenia Vidal?

A mí me daría un poco de vergüenza opinar tan suelto de cuerpo sobre cómo deberían dirimir sus cuitas los compañeros del peronismo en la Capital Federal, Mendoza o Santa Fe -por citar apenas tres ejemplos- sin hacer ninguna mención respecto de cómo gestionan en esos distritos los partidos a los que hoy les toca gobernar.

Por eso, propongo humildemente que si vamos a debatir cómo tiene que definir sus candidaturas el FPV bonaerense, empecemos por fisurar el blindaje mediático que protege a la gobernadora, para contribuir a tratar de convencer a la ciudadanía que es mejor elegir senadores/as y diputados/as que le pongan freno en el Congreso y en la Legislatura provincial a la locura del endeudamiento descontrolado.

Eso para empezar a hablar, porque también tenemos que detener el tarifazo irracional que dispuso la empresa provincial que brinda el servicio de agua potable (ABSA); el desastre educativo generado por la inquina que Vidal tiene contra los docentes estatales; los aumentos injustificados en los peajes de la también estatal AUBASA; la ineficiente política de seguridad que supuestamente venía a "luchar contra las mafias" y terminó pactando con La Bonaerense, y el desamparo que sufren muchos municipios en cuanto al reparto de obras de infraestructura y coparticipación.

Quienes me leen habitualmente en las redes sociales pueden comprobar que la única opinión que expresé durante las últimas semanas respecto de la cuestión electoral, ocurrió el sábado pasado en mi cuenta de Facebook, donde escribí que prefiero una lista de unidad encabezada por Cristina Fernández de Kirchner. Nada más. El resto de mis opiniones están dirigidas a las cuestiones que enuncié más arriba.

Por supuesto que estoy dispuesto a debatir sobre cualquier candidatura y/o herramienta electoral de cara a las elecciones de octubre. Pero primero lo otro, porque permanecer en silencio frente a estas cuestiones o pretender hablar de una interna política antes que de otras cosas es, como mínimo, funcional al macrismo. Y calculo que nadie pararse en ese lugar, ¿No?

14.3.17

PRO y Conurbano: un vínculo incierto (Primera Parte)



En las elecciones de octubre de 2015 (1), en el Conurbano, Aníbal Fernández le ganó a María Eugenia Vidal. Si se suman los resultados finales de los 24 municipios que, según el INDEC, conforman el Gran Buenos Aires se obtiene una diferencia de alrededor de 100.000 votos para el candidato del Frente para la Victoria (Vidal ganó por casi 400.000 la provincia). Ese mismo octubre, en el mismo universo, Daniel Scioli obtuvo 600.000 votos más que Mauricio Macri. En el balotaje de noviembre, se incrementó esa diferencia: fue de 650.000 votos. Si no se tuvieran en cuenta los municipios de Vicente López y San Isidro, los únicos distritos gobernados por la coalición Cambiemos hasta ese momento, la distancia superaría los 800.000. El Conurbano fue la contracara de Córdoba en la que Cambiemos obtuvo una diferencia apabullante, de más de 40 puntos de distancia. Todo esto en el marco de dos elecciones históricas para el PRO; dos campañas (casi) perfectas con resultados inmejorables.

Claramente el Conurbano es un problema a resolver para el PRO (y para Cambiemos). Este ensayo parte de esta afirmación e intenta desandar algunas de los principales nudos del incierto vínculo que existe entre el partido gobernante y el Conurbano, una región que supera los diez millones de habitantes. Una relación de mutua desconfianza.

La hipótesis que atraviesa este texto es que el PRO simboliza la otredad capitalina para la mayoría de los habitantes del Conurbano. Una otredad que bascula entre la admiración y el rechazo y que a lo largo del 2016 no hizo más que profundizarse. Sin embargo, más allá de esto, los resultados del 2017 están abiertos.

Se opta por el formato ensayo pues brinda la libertad necesaria para recorrer aristas muy diversas, un camino en busca de reconstruir problemáticas con múltiples expresiones. Una relación que es un gran signo de interrogación: hoy, a febrero de 2017, no hay datos certeros que puedan asegurar si el Conurbano le traerá buenas o malas noticias electorales al PRO. Por eso hemos tratado de dar cuenta de la mayoría de fenómenos que nos parece determinantes de cara a agosto y octubre. Desde las encuestas de opinión pública a la gestión entendida como campaña; desde el desembarco de la Capital en el Conurbano a la comunicación política vía redes sociales. Este es un texto que plantea más dudas que certezas, que busca ser un primer paso en un proyecto más ambicioso centrado en el GBA y sus identidades políticas.

Aquí los grandes ausentes  son el peronismo y el kirchnerismo, entendidos como identidades y andamiajes políticos que disputan el territorio conurbano. Es imposible desconocer la influencia de ambos en la política del GBA, sin embargo hemos optado por centrarnos en el vínculo del PRO con los habitantes del Conurbano más allá de la variable relacional y la disputa con las otras fuerzas. En una segunda etapa de este proyecto sin duda se debería sumar el factor peronismo y como, en una suerte de contracara ideal, el PRO construye su imagen en relación a él. En esta etapa hemos priorizado el vínculo directo entre la fuerza política y el territorio conurbano.

En síntesis, el texto está organizado en tres partes. En la primera se presentan brevemente a los dos actores de esta relación. En la segunda se analizan discursos, acciones e imágenes que el PRO dirige al Conurbano: la protección de la gestión PRO del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre el anillo que la rodea, las principales herramientas de la campaña 2015 (particularmente la herramienta Facebook), la disputa por el Fondo del Conurbano, y el discurso oficial en relación al Conurbano.

En la tercera parte se describen los resultados, las reacciones que lo anterior genera. Se analizan resultados electorales, encuestas de opinión pública y el Monitor del Clima Social realizado por el Centro de Estudios Metropolitanos. Por último, el texto intenta proyectarse hacia las elecciones legislativas de este año y las ejecutivas del 2019; busca desgranar los interrogantes que forjan esta relación incierta y los futuros combates de comunicación política y opinión pública.