8.6.17

Haciendo lo que hay que hacer


Este blog es así (?) y cada tanto vuelve. Ya sea porque se le da la gana a su autor, porque lo pide (?) la gente, o porque hay necesidad de llamar la atención cuando la modorra monotemática se apodera del debate político que existe en otros blogs y en las redes sociales.

Hoy el tema que nos convoca (?) es la preocupación que me genera el hecho de que muchos compañeros que en otras épocas se dedicaban a contarle las costillas a las contradicciones de nuestros adversarios políticos, ahora se la pasen hablando de las cuestiones internas del peronismo bonaerense.

Incluso aquellos compañeros que viven (y votan) en otros distritos, dedican horas de su valiosísimo tiempo a escribir, opinar y elaborar hipótesis referidas a la manera en la que el Frente para la Victoria de la provincia de Buenos Aires debería elegir a los/as candidatos/as que deberíamos presentar en las elecciones legislativas de octubre.

Está bien: les concedo aquello de que lo que pueda suceder electoralmente en territorio bonaerense definiría el escenario político de cara a las presidenciales de 2019. Pero aún así: ¿No les hace un poco de ruido hablar a boca de jarro sobre lo que hace o deja de hacer en Buenos Aires el partido opositor, sin siquiera hacer mención a la desastrosa gestión de gobierno que viene desarrollando María Eugenia Vidal?

A mí me daría un poco de vergüenza opinar tan suelto de cuerpo sobre cómo deberían dirimir sus cuitas los compañeros del peronismo en la Capital Federal, Mendoza o Santa Fe -por citar apenas tres ejemplos- sin hacer ninguna mención respecto de cómo gestionan en esos distritos los partidos a los que hoy les toca gobernar.

Por eso, propongo humildemente que si vamos a debatir cómo tiene que definir sus candidaturas el FPV bonaerense, empecemos por fisurar el blindaje mediático que protege a la gobernadora, para contribuir a tratar de convencer a la ciudadanía que es mejor elegir senadores/as y diputados/as que le pongan freno en el Congreso y en la Legislatura provincial a la locura del endeudamiento descontrolado.

Eso para empezar a hablar, porque también tenemos que detener el tarifazo irracional que dispuso la empresa provincial que brinda el servicio de agua potable (ABSA); el desastre educativo generado por la inquina que Vidal tiene contra los docentes estatales; los aumentos injustificados en los peajes de la también estatal AUBASA; la ineficiente política de seguridad que supuestamente venía a "luchar contra las mafias" y terminó pactando con La Bonaerense, y el desamparo que sufren muchos municipios en cuanto al reparto de obras de infraestructura y coparticipación.

Quienes me leen habitualmente en las redes sociales pueden comprobar que la única opinión que expresé durante las últimas semanas respecto de la cuestión electoral, ocurrió el sábado pasado en mi cuenta de Facebook, donde escribí que prefiero una lista de unidad encabezada por Cristina Fernández de Kirchner. Nada más. El resto de mis opiniones están dirigidas a las cuestiones que enuncié más arriba.

Por supuesto que estoy dispuesto a debatir sobre cualquier candidatura y/o herramienta electoral de cara a las elecciones de octubre. Pero primero lo otro, porque permanecer en silencio frente a estas cuestiones o pretender hablar de una interna política antes que de otras cosas es, como mínimo, funcional al macrismo. Y calculo que nadie pararse en ese lugar, ¿No?

14.3.17

PRO y Conurbano: un vínculo incierto (Primera Parte)



En las elecciones de octubre de 2015 (1), en el Conurbano, Aníbal Fernández le ganó a María Eugenia Vidal. Si se suman los resultados finales de los 24 municipios que, según el INDEC, conforman el Gran Buenos Aires se obtiene una diferencia de alrededor de 100.000 votos para el candidato del Frente para la Victoria (Vidal ganó por casi 400.000 la provincia). Ese mismo octubre, en el mismo universo, Daniel Scioli obtuvo 600.000 votos más que Mauricio Macri. En el balotaje de noviembre, se incrementó esa diferencia: fue de 650.000 votos. Si no se tuvieran en cuenta los municipios de Vicente López y San Isidro, los únicos distritos gobernados por la coalición Cambiemos hasta ese momento, la distancia superaría los 800.000. El Conurbano fue la contracara de Córdoba en la que Cambiemos obtuvo una diferencia apabullante, de más de 40 puntos de distancia. Todo esto en el marco de dos elecciones históricas para el PRO; dos campañas (casi) perfectas con resultados inmejorables.

Claramente el Conurbano es un problema a resolver para el PRO (y para Cambiemos). Este ensayo parte de esta afirmación e intenta desandar algunas de los principales nudos del incierto vínculo que existe entre el partido gobernante y el Conurbano, una región que supera los diez millones de habitantes. Una relación de mutua desconfianza.

La hipótesis que atraviesa este texto es que el PRO simboliza la otredad capitalina para la mayoría de los habitantes del Conurbano. Una otredad que bascula entre la admiración y el rechazo y que a lo largo del 2016 no hizo más que profundizarse. Sin embargo, más allá de esto, los resultados del 2017 están abiertos.

Se opta por el formato ensayo pues brinda la libertad necesaria para recorrer aristas muy diversas, un camino en busca de reconstruir problemáticas con múltiples expresiones. Una relación que es un gran signo de interrogación: hoy, a febrero de 2017, no hay datos certeros que puedan asegurar si el Conurbano le traerá buenas o malas noticias electorales al PRO. Por eso hemos tratado de dar cuenta de la mayoría de fenómenos que nos parece determinantes de cara a agosto y octubre. Desde las encuestas de opinión pública a la gestión entendida como campaña; desde el desembarco de la Capital en el Conurbano a la comunicación política vía redes sociales. Este es un texto que plantea más dudas que certezas, que busca ser un primer paso en un proyecto más ambicioso centrado en el GBA y sus identidades políticas.

Aquí los grandes ausentes  son el peronismo y el kirchnerismo, entendidos como identidades y andamiajes políticos que disputan el territorio conurbano. Es imposible desconocer la influencia de ambos en la política del GBA, sin embargo hemos optado por centrarnos en el vínculo del PRO con los habitantes del Conurbano más allá de la variable relacional y la disputa con las otras fuerzas. En una segunda etapa de este proyecto sin duda se debería sumar el factor peronismo y como, en una suerte de contracara ideal, el PRO construye su imagen en relación a él. En esta etapa hemos priorizado el vínculo directo entre la fuerza política y el territorio conurbano.

En síntesis, el texto está organizado en tres partes. En la primera se presentan brevemente a los dos actores de esta relación. En la segunda se analizan discursos, acciones e imágenes que el PRO dirige al Conurbano: la protección de la gestión PRO del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre el anillo que la rodea, las principales herramientas de la campaña 2015 (particularmente la herramienta Facebook), la disputa por el Fondo del Conurbano, y el discurso oficial en relación al Conurbano.

En la tercera parte se describen los resultados, las reacciones que lo anterior genera. Se analizan resultados electorales, encuestas de opinión pública y el Monitor del Clima Social realizado por el Centro de Estudios Metropolitanos. Por último, el texto intenta proyectarse hacia las elecciones legislativas de este año y las ejecutivas del 2019; busca desgranar los interrogantes que forjan esta relación incierta y los futuros combates de comunicación política y opinión pública.

27.2.17

Moonlight


Como entre la gente con la que hablaba estaba muy instalado que era "para grandes", la agarré bastante empezada, casi al final, por eso creo que no la pude apreciar lo suficiente.

Además, sus competidores la acusaban de estar hecha "con dos mangos", y que los tipos que laburaban ahí, salvo alguna que otra excepción, no eran profesionales, sino gente sin experiencia que por primera vez tenía la oportunidad de trabajar en una producción de ese estilo.

Encima, como si faltara algo, los chetos te decían que se trataba de una historia "de negros", acusación letal en tiempos de miedo al discurso único que determina gran parte de tus horas libres; de tus deseos; de tus ganas de consumir; de tus simpatías políticas; y lo que es peor de todo: de tu libertad. 

Cuando me di cuenta que todo eso era un verso y que en realidad Moonlihgt estaba hecha para que la pudiera disfrutar cualquier persona sensible que tuviera ganas de pasar un buen momento, ya era demasiado tarde y la habían sacado de cartel.

Dos salones, tres barras y ese jardín inmenso que cuando explotaba de gente se convertía en una tercera pista para bailar a cielo abierto. Que lujo hermano ¡Y en Wilde! ¡A 20 cuadras de casa!

No sé ustedes, pero yo la extraño bocha. Van a ser 20 años que está cerrada. Me enteré que hace unos años la volvieron a abrir para hacer un par de fiestas privadas, pero no es lo mismo. 

Volvé Moonlight, no sabés cuánta falta hacés.

23.2.17

Cuánto recibe cada intendente de los Fondos de Infraestructura Municipal


Hubo una época en la que, como los medios tradicionales no se ocupaban de estos temas, este blog publicaba todo tipo de cuestiones relacionadas con la distribución presupuestaria, los fondos coparticipables y la mar en coche (?).

Con el tiempo, algunos periodistas comenzaron a ponerle el ojo a estas cosas, lo que a su vez provocó que la información disponible fuese cada vez mayor, estuviera cada vez más a mano y salieran informes mejores de los que hacía esta página.

En este caso, el colega Sebastián Iñurrieta (@sinurrieta) juntó la información sobre el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) y se tomó el trabajo de detallar el dinero asignado a cada distrito, con los nombres de cada intendente y el partido político al que pertenece.

Pueden leerlo en esta nota que publicó la edición de hoy de El Cronista.

22.2.17

El Túnel de los Remeros


La idea del Túnel del Bicentenario era buena, sobre todo porque venía a saldar un viejo reclamo de los vecinos que necesitan cruzar las vías del Mitre sin demoras, dado que las otras opciones para la conexión este-oeste de Tigre centro son ir hasta la Avenida de las Naciones (intransitable los fines de semana) o recurrir a las barreras de Marabotto y de Paso.

También es una salida rápida para los visitantes de sábado o domingo a la hora de pegar la vuelta: por Chacabuco se puede llegar hasta las subidas de Larralde o de 197, y tomar el acceso Tigre evitando la locura de la subida principal.

Estaba todo dado como para que fuera una obra moderna, útil y valorada, pero el apuro por sacarse la foto pudo más (que raro, no?) y a menos de seis meses de su inauguración tenemos este bodrio que no se puede usar si caen tres gotas o directamente se llena de agua hasta arriba cuando diluvia, convirtiendo en inundable a una zona que antes no se inundaba nunca.

No hay que ser ingeniero civil para darse cuenta que el tunel está mal hecho: la montaña rusa del Parque de la Costa es menos empinada que la bajada que uno toma si viene del lado de Cazón; además está mal señalizado (tenés que conocer la zona o ser adivino para poder ubicarlo), y de noche está mal iluminado (casi a oscuras).

Vamos Zamora (?), que usted puede gestionar cumpliendo los plazos de obra y no los del corte de cinta para la foto. Nadie (?) lo va a retar.