3.1.11

Orillas


Por Christián Trefontane

La vía del Roca arranca en Haedo, costea las localidades de Ramos y San Justo, y se pierde hacia el sur hasta terminar en Temperley. Los bordes de la vía van dibujando paisajes casi litoraleños, como si cumplieran el papel de los márgenes de un río ausente en todo el oeste del conurbano. El tren, con su locomotora diesel, sus cuatro vagones y su escasa frecuencia, no perturba la fantasía orillera.

El comienzo en el centro de Haedo es quizás la franja más pintoresca, con bancos de plaza, plantas florecidas, grandes lámparas blancas que iluminan el pasto cortado con regularidad y algún que otro atleta que corre en ida y vuelta constante.

A pocos metros, más lejos de los celos municipales, empieza la plaza de Pitico, un flaco alto que vive frente a las vías y fue compañero mío de la primaria. Después de repetir varias veces cuarto o quinto grado, Pitico armó una pyme con la hermana mayor. Cortaron el pasto del terreno lindero a la vía, alambraron un pequeño perímetro y pusieron un par juegos y una tarifa de dos pesos la entrada. Comienzos de la década del noventa, privatización del espacio público: unos vanguardistas. La empresa familiar se consolidó y ahora tienen una especie de mini parque de diversiones de doscientos metros de largo por cuatro de ancho, un pasillo.

Antes de llegar a Ramos, la geografía toma de a poco su aspecto ribereño. Las calles de tierra que corren a ambos lados de la vía tienen una sola vereda con todas sus casas con vista a la ribera imaginaria. A lo largo de las cuadras, largas hileras de sauces enormes dejan caer las ramas casi hasta el suelo. Y cada tanto, cuando los márgenes se ensanchan y los árboles dejan un hueco, se clavan dos arcos, se determina el perímetro y queda armada una cancha de fútbol. Mi generación vio nacer (y caer) muchas promesas de cracks en esas canchas.

A la altura de Ramos la vía divide esta localidad de la de Villa Luzuriaga. Ramos, la dama blanca del oeste con sueños de Palermo, hace equilibrio al borde del río y mira de reojo del otro lado, Matanza adentro, como un vecino que cuida que las ramas del árbol lindante no crucen la medianera. Pero a pesar de la mirada vigilante, a orillas de la vía el paisaje se confunde de uno y otro lado. Sauces, fútbol y pinos. Más adentro, alguna que otra parrilla con mesas y sillas de madera se planta entre alambrados. Al lado de la parrilla, una cancha de bochas alisada a pulmón, después otra mesita redonda de material y, más adelante, dos o tres cuadras relegadas y solitarias. Y cuando parece que la vía desemboca en un baldío, empieza de nuevo otra hilera de árboles viejos y altos, los pibes en banda y las plazas angostas.

14 comentarios:

Matías dijo...

¡Villa Luzuriaga presente carajo! Cuántas veces habré caminado por esas vías...

¡Muy bueno el relato!

Trefo dijo...

Gracias Conu por publicarlo!
Un abrazo,

Christián

El Conurbano dijo...

no hay de qué! Me gustó mucho.

Abrazo!

Anónimo dijo...

dale contra ramos, en fondo todos quisieran vivir en en ramos (la gente del oeste)

Luciana dijo...

Me emocionó recordar mis pagos, una hermosura de chapa caliente al sol, de paredes despintadas y grafittis superpuestos sobre ellas. Hermoso, no hay otro calificativo.

G4þRI€L dijo...

muy bueno Trefo!

Nico dijo...

Che conu, yo no te agradecí en su momento.
Qué desconsiderado!
Chas gracias por publicar aquel escrito inoportuno.

union del pueblo latinoamericano
y un conurbano bien coparticipado

Salú!

EdM dijo...

Lindo relato. Pero en el oeste del conurbano sí hay río. No se olvide que Merlo y Paso del Rey tambien somos el oeste.

diegochavezcarro dijo...

De acuerdo con EdM. No sólo ríos, también canales como los de Laferrere que desembocan en el Matanza. Pero es cierto que muchas vías tienen formato ribereño a ambos lados.

Trefo dijo...

Edm, Diego, tienen razón.
Debería hacer un desagravio en homenaje a los ríos del oeste.
Saludos!

diegochavezcarro dijo...

Y a los ex-ríos y ex-arroyos!, como la calle Cañada de Juan Ruiz entre Vergara y Autopista del Oeste en Morón, en la cual cuando yo era chico aún estaba descubierto en parte el arroyo Morón, hoy ya cubierto por una calle aún de tierra y con formato ribereño un poco descuidado en algunas partes.

ocus fokus dijo...

muy bueno!

saludos y buen año

cansarnoso dijo...

y en algún momento la coprosede va a entrar en razón
y los hinchas del mirasol pasarán por santa catalina, y se bajarán en hospital español para ocupar su lugar legítimo en la tribuna visitante del celeste gasolero

Anónimo dijo...

no te metás con ramos