
Por El Bonfa
Al tratarse de un personaje tan complejo, el Intendente de Malvinas Argentinas presenta muchas dificultades para quien quiera arriesgarse a realizar una caracterización. Por eso, la aproximación más justa que pudimos encontrar para definir a Jesús Cariglino es la de un Señor Feudal moderno.
Señor feudal porque mantiene un control férreo de su territorio, desde que en 1995 derrotara en las primeras elecciones efectuadas en el nuevo municipio al hermano de Palito Ortega.
Hacer un repaso de sus logros es en vano, no hay aspecto en que la población no se haya beneficiado, y si bien no existe un aparato que mida los progresos, es posible que sea uno de los distritos donde más ventajas haya logrado su población.
Pero a la vez, El Petiso ejerce un control cuasi policial sobre sus adversarios confesos y sobre los posibles, al punto que el único que se le animó fue su joven “pollo” Luis Vivona, al que le “afanaron” la elección del 2007, y que hoy va por la revancha defendiendo al Kirchnerismo.
Cariglino siempre fue un “ventajero”, y es por eso que sus pares de la Primera lo miran con recelo, porque aprovechó los vericuetos y las particularidades culturales del Peronismo para lograr ventajas por encima de lo que le correspondería por códigos. Desde hace años su hermano Roque es senador provincial, pero en la última elección, jugando a dos puntas, ubicó a su operador político (y socio económico) Jorge D´Onofrio en el mismo cargo, por la boleta de Unión Pro, aunque después se pasó al oficialismo. Luego el propio D'Onofrio, fue el armador del grupo de los 8 Intendentes que, con matices, pretendieron fundar el "kirchnerismo crítico", impulsando la candidatura de Sergio Massa a gobernador, y pretendiendo él mismo desplazar a Gustavo Posse en San Isidro.
La decisión de la Rosada de quitarle todos los espacios electorales, menos las territoriales, a los Intendentes que soñaron con un acortamiento de la vida útil del kirchnerismo, le hizo variar los planes. Massa se “cagó”; mientras que Sandro Guzmán, más astuto, volvió al redil sciolista (en el que dicho sea de paso siempre tuvo una puerta abierta) sin pagar el costo que tuvo que abonar, en concepto de costo político, el mediático líder tigrense.
Joaquín De la Torre (San Miguel) y Luis Acuña (Hurlingham) prefirieron dejar solo a su referente político y acordaron correr solos, con exclusividad, con el sello del oficialismo.
Con este panorama Cariglino pretendía lograr, a contramano de los pactos no escritos, ubicar como legisladores provinciales por la Primera a dos soldados, uno por Massa y el otro Walter Blanco, sanfernandino que ejerce como jefe de gabinete en Escobar.
Como CFK le cerró todas las puertas, la estrategia del intendente malvinense fue ubicarse junto a Duhalde, con la intención de poder ubicar a otros hombres de su tropa en la Legislatura para después negociar el apoyo a cambio de beneficio para su distrito.
Si Dios lo ayuda la jugada le puede salir bien, aunque no parece que el señor de las alturas en esta oportunidad juegue a favor del ex gobernador Tachuela. En estas circunstancias, Cariglino en el 2013 vuelve con la cola entre las patas o se juega su carrera.
Incluso no es descabellado pensar que pueda perder su distrito, ya que CFK, según una muy exhaustiva encuesta de Julio Aurelio, registra en Malvinas su segunda más alta intención de voto, cercana al 75%, mientras Duhalde no pasa del 10%.
Tener el control del aparato municipal no es garantía de poder remontar semejante diferencia, más aún cuando el kirchnerismo le garantizará a Luis Vivona una fiscalización acorde al desafío que se impone.
Más allá de todas estas cuestiones vinculadas a lo electoral, lo cierto es que Cariglino nunca se sintió en el kirchnerismo como en sus propias aguas: no le gustan las Madres de Plaza de Mayo, ni los movimientos sociales con historia piquetera durante el menemismo, ni tampoco las alianzas amplias del Peronismo, como la de los radicales K o los ex Frente Grande.
Historia abierta para ver si la continuidad inédita que logra el “cristinismo” logra una desfeudalización de distritos como Malvinas o Merlo, aunque sea necesario agregar que el próximo intendente consiga lo mismo que este que hoy está en la picota, ya que la verdad, mal que les pese a los militantes, nunca se presenta en blanco y negro.
Al tratarse de un personaje tan complejo, el Intendente de Malvinas Argentinas presenta muchas dificultades para quien quiera arriesgarse a realizar una caracterización. Por eso, la aproximación más justa que pudimos encontrar para definir a Jesús Cariglino es la de un Señor Feudal moderno.
Señor feudal porque mantiene un control férreo de su territorio, desde que en 1995 derrotara en las primeras elecciones efectuadas en el nuevo municipio al hermano de Palito Ortega.
Moderno, porque logró modernizar, o simplemente hacer progresar en infraestructura y servicios a la región que constituía las adyacencias marginales del centro administrativo del viejo General Sarmiento, como era San Miguel. Polvorines, Pablo Nogués o Grand Bourg, eran considerados “barrios bajos” en la antigua estructura del viejo distrito.
Hacer un repaso de sus logros es en vano, no hay aspecto en que la población no se haya beneficiado, y si bien no existe un aparato que mida los progresos, es posible que sea uno de los distritos donde más ventajas haya logrado su población.
Pero a la vez, El Petiso ejerce un control cuasi policial sobre sus adversarios confesos y sobre los posibles, al punto que el único que se le animó fue su joven “pollo” Luis Vivona, al que le “afanaron” la elección del 2007, y que hoy va por la revancha defendiendo al Kirchnerismo.
Cariglino siempre fue un “ventajero”, y es por eso que sus pares de la Primera lo miran con recelo, porque aprovechó los vericuetos y las particularidades culturales del Peronismo para lograr ventajas por encima de lo que le correspondería por códigos. Desde hace años su hermano Roque es senador provincial, pero en la última elección, jugando a dos puntas, ubicó a su operador político (y socio económico) Jorge D´Onofrio en el mismo cargo, por la boleta de Unión Pro, aunque después se pasó al oficialismo. Luego el propio D'Onofrio, fue el armador del grupo de los 8 Intendentes que, con matices, pretendieron fundar el "kirchnerismo crítico", impulsando la candidatura de Sergio Massa a gobernador, y pretendiendo él mismo desplazar a Gustavo Posse en San Isidro.
La decisión de la Rosada de quitarle todos los espacios electorales, menos las territoriales, a los Intendentes que soñaron con un acortamiento de la vida útil del kirchnerismo, le hizo variar los planes. Massa se “cagó”; mientras que Sandro Guzmán, más astuto, volvió al redil sciolista (en el que dicho sea de paso siempre tuvo una puerta abierta) sin pagar el costo que tuvo que abonar, en concepto de costo político, el mediático líder tigrense.
Joaquín De la Torre (San Miguel) y Luis Acuña (Hurlingham) prefirieron dejar solo a su referente político y acordaron correr solos, con exclusividad, con el sello del oficialismo.
Con este panorama Cariglino pretendía lograr, a contramano de los pactos no escritos, ubicar como legisladores provinciales por la Primera a dos soldados, uno por Massa y el otro Walter Blanco, sanfernandino que ejerce como jefe de gabinete en Escobar.
Como CFK le cerró todas las puertas, la estrategia del intendente malvinense fue ubicarse junto a Duhalde, con la intención de poder ubicar a otros hombres de su tropa en la Legislatura para después negociar el apoyo a cambio de beneficio para su distrito.
Si Dios lo ayuda la jugada le puede salir bien, aunque no parece que el señor de las alturas en esta oportunidad juegue a favor del ex gobernador Tachuela. En estas circunstancias, Cariglino en el 2013 vuelve con la cola entre las patas o se juega su carrera.
Incluso no es descabellado pensar que pueda perder su distrito, ya que CFK, según una muy exhaustiva encuesta de Julio Aurelio, registra en Malvinas su segunda más alta intención de voto, cercana al 75%, mientras Duhalde no pasa del 10%.
Tener el control del aparato municipal no es garantía de poder remontar semejante diferencia, más aún cuando el kirchnerismo le garantizará a Luis Vivona una fiscalización acorde al desafío que se impone.
Más allá de todas estas cuestiones vinculadas a lo electoral, lo cierto es que Cariglino nunca se sintió en el kirchnerismo como en sus propias aguas: no le gustan las Madres de Plaza de Mayo, ni los movimientos sociales con historia piquetera durante el menemismo, ni tampoco las alianzas amplias del Peronismo, como la de los radicales K o los ex Frente Grande.
Historia abierta para ver si la continuidad inédita que logra el “cristinismo” logra una desfeudalización de distritos como Malvinas o Merlo, aunque sea necesario agregar que el próximo intendente consiga lo mismo que este que hoy está en la picota, ya que la verdad, mal que les pese a los militantes, nunca se presenta en blanco y negro.
Comentarios
Ojalá esta lacra sea aplastada por la carrada de votos kirchnerista, como se merece.
Salutti
Notice: no es retórica la pregunta.
Esto no habla ni mal ni bien del Petiso. Es una realidad que él sabe admninistrar muy bien.
Ni Merlo ni José C. Paz cuentan con esa ayudita que define una gestión.
Por lo demás, todo lo que dice el post es cierto: el Petiso es un traidorzuelo pero gestiona bien.
Solo puede ganar x que en malvinas Cristina mide bien y no hay corte, no por el ,que lo mandas a espiar y toca timbre.
PD: CHAU IVOSKUS.
CONU ESCRIBE ALGO DE COMO VES LA COSA EN SAN MARTIN
¿Y qué tipo de reflexión tendría que hacerse, conu?
¿El tipo mejora la calidad de vida de los vecinos del aprtido pero no la del fpv?
Ayuda! (?)