
Por Marcos Aguinis **
La euforia oficialista derrama, como siempre, exageraciones y distorsión. La técnica goebbeliana de mentir, mentir, que algo queda, puede frustrarse.
Desde hace tiempo insisten en que Cristina ya ganó. Es falso. Comencemos por un dato incontrovertible: la mayoría del país no votó por Cristina, ni lo hará nunca. Jamás “ella” ni “él” consiguieron la mitad más uno de los votos. Ninguno de los Kirchner se encaramó al ambicionado sillón mediante una clara mayoría, sino merced a los vericuetos de nuestra ley electoral. La mayoría de los argentinos, desde el 60 al 70 por ciento, no los quiso ni los quiere.
El mapa de la oposición se ha clarificado, pese a las mezquindades que impiden comprender la emergencia nacional y que obliga a gestos de grandeza. Los candidatos presidenciales no son tantos y representan sectores que quitarán votos a Cristina. No hay duda de que una importante fracción del campo peronista optará por Duhalde o Rodríguez Saá. No hay duda de que un importante sector de la izquierda optará por Binner y Carrió.
No hay duda de que los radicales que antes fueron K y los que siguen en duda elegirán a Alfonsín. Por otra parte, si Alfonsín mantiene o acrecienta su ventaja sobre el resto, la emergencia nacional puede encolumnar a ese resto tras su nombre. Ya “Ricardito” fue sustituido por “Ricardo” gracias a su destreza en el diálogo y la negociación, y también por su capacidad de rodearse con buenos equipos, donde importa más la eficiencia de la gestión que la ramplona lealtad de los sometidos.
En este punto marca una diferencia copernicana con los Kirchner. Por consiguiente, no es probable que Cristina llegue al 40 por ciento. Tengamos en cuenta, además, que el escándalo protagonizado por las Madres de Plaza de Mayo –acaudilladas a rebencazos por Hebe de Bonafini– le ha bajado de forma considerable la intención de voto. Por más que quieran despegar a la violenta Hebe del criminal Schoklender y a ambos del Gobierno cómplice, el Gobierno está prometido hasta los corvejones en esta mugre. Además, la mugre que sale a la superficie facilita el desenmascaramiento de otros escándalos donde se hace más evidente que el “modelo K” se basa en el robo insaciable y la mentira.
No es imposible que estallen otras burbujas malolientes y sigan tirándole al suelo la intención de voto.
Pero a Cristina aún le queda una posibilidad para ser reelecta, aunque solo esté respaldada por una minoría cada vez más enjuta: que, si alcanza los 40 puntos necesarios, su diferencia con el que le siga supere el 10 por ciento. La que revela más chances de seguirla, hasta ahora, es la fórmula de Alfonsín y Javier González Fraga.
Las encuestas hacen pensar que no cambiará ese paisaje. En las primarias de agosto obtendremos una muestra más actualizada. Y también se podrá tener mejor perspectiva sobre la diferencia entre Cristina y Alfonsín. Si esa diferencia del 10 por ciento se mantiene, habrá que esperar la reacción oportuna del electorado y sus líderes políticos. En lugar de quedarse quietos con la esperanza de derrotarla recién en la segunda vuelta, se votará con mucho o poco entusiasmo al único que tendría la posibilidad de derrotarla en la primera.
Duhalde ya ha dicho que votará por Alfonsín en la segunda vuelta. Quizás sea también la intención del resto. ¿Podría suceder que el resto, ante la emergencia nacional, opte por volcar sus caudales a quien esté en mejores condiciones de poner fin cuanto antes a la etapa K, tan dañina para nuestra república?
La euforia oficialista derrama, como siempre, exageraciones y distorsión. La técnica goebbeliana de mentir, mentir, que algo queda, puede frustrarse.
Desde hace tiempo insisten en que Cristina ya ganó. Es falso. Comencemos por un dato incontrovertible: la mayoría del país no votó por Cristina, ni lo hará nunca. Jamás “ella” ni “él” consiguieron la mitad más uno de los votos. Ninguno de los Kirchner se encaramó al ambicionado sillón mediante una clara mayoría, sino merced a los vericuetos de nuestra ley electoral. La mayoría de los argentinos, desde el 60 al 70 por ciento, no los quiso ni los quiere.
El mapa de la oposición se ha clarificado, pese a las mezquindades que impiden comprender la emergencia nacional y que obliga a gestos de grandeza. Los candidatos presidenciales no son tantos y representan sectores que quitarán votos a Cristina. No hay duda de que una importante fracción del campo peronista optará por Duhalde o Rodríguez Saá. No hay duda de que un importante sector de la izquierda optará por Binner y Carrió.
No hay duda de que los radicales que antes fueron K y los que siguen en duda elegirán a Alfonsín. Por otra parte, si Alfonsín mantiene o acrecienta su ventaja sobre el resto, la emergencia nacional puede encolumnar a ese resto tras su nombre. Ya “Ricardito” fue sustituido por “Ricardo” gracias a su destreza en el diálogo y la negociación, y también por su capacidad de rodearse con buenos equipos, donde importa más la eficiencia de la gestión que la ramplona lealtad de los sometidos.
En este punto marca una diferencia copernicana con los Kirchner. Por consiguiente, no es probable que Cristina llegue al 40 por ciento. Tengamos en cuenta, además, que el escándalo protagonizado por las Madres de Plaza de Mayo –acaudilladas a rebencazos por Hebe de Bonafini– le ha bajado de forma considerable la intención de voto. Por más que quieran despegar a la violenta Hebe del criminal Schoklender y a ambos del Gobierno cómplice, el Gobierno está prometido hasta los corvejones en esta mugre. Además, la mugre que sale a la superficie facilita el desenmascaramiento de otros escándalos donde se hace más evidente que el “modelo K” se basa en el robo insaciable y la mentira.
No es imposible que estallen otras burbujas malolientes y sigan tirándole al suelo la intención de voto.
Pero a Cristina aún le queda una posibilidad para ser reelecta, aunque solo esté respaldada por una minoría cada vez más enjuta: que, si alcanza los 40 puntos necesarios, su diferencia con el que le siga supere el 10 por ciento. La que revela más chances de seguirla, hasta ahora, es la fórmula de Alfonsín y Javier González Fraga.
Las encuestas hacen pensar que no cambiará ese paisaje. En las primarias de agosto obtendremos una muestra más actualizada. Y también se podrá tener mejor perspectiva sobre la diferencia entre Cristina y Alfonsín. Si esa diferencia del 10 por ciento se mantiene, habrá que esperar la reacción oportuna del electorado y sus líderes políticos. En lugar de quedarse quietos con la esperanza de derrotarla recién en la segunda vuelta, se votará con mucho o poco entusiasmo al único que tendría la posibilidad de derrotarla en la primera.
Duhalde ya ha dicho que votará por Alfonsín en la segunda vuelta. Quizás sea también la intención del resto. ¿Podría suceder que el resto, ante la emergencia nacional, opte por volcar sus caudales a quien esté en mejores condiciones de poner fin cuanto antes a la etapa K, tan dañina para nuestra república?
*publicado en la última edición de la Revista Noticias.
**escritor, vendehumo.
[las negritas y las coloradas son mías. Las rubias no (?)]
Comentarios
La verdad es que no se en que burbuja viven estos tipos. Es tan indignante su verborragia que no encuentro palabras. En fin, ladran sancho!
El argumento "la mayoría del país no votó por Cristina" puede reformularse como "el colectivo político mayoritario, 46% del padrón, votó por Cristina".
Y lo va a volver a hacer.
saludos!
cuidado con el hijo de jacobo
saludos
juan
la florida
Para mí las personas se dividen entre buenas y malas. Me importa un rábano en qué Dios creen; la ropa que usan, o las canciones que cantan.
Primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres.
Viva Perón.
Ernesto, CABA
PD: Vamos Macri!! despertate, que es hora de irte!!
Cambienlé la medicación YÁ!
pd: Conu querido, lo suyo no es maniqueísmo?? Ud vendría a estar del lado de los buenos?
"...se hace más evidente que el "modelo K" se basa en el robo insaciable y la mentira."
Conu, además delacierto en publicar esta insanidad de don Marcos, comparto y soy solidarios de su respuesta al Anónimo(siempre son anónimos estos) que menciona las declaraciones de d'Elía
Un abrazo
Miguel Praino
no soy anonimo, fijate que firmo abajo, no quiero polemizar ni pelearmew, solo es una opinion, y vos tendras la tuya, y cual es el problema? me vas a ajusticiar?, para mi delia tiene razon en lo que dijo, porque lo dijo,recien lo paso en cooperativa, asi que respeta la opinion del que no piensa como vos.
saludos
juan beres
la florida
Largá la radio... El blog te extraña!!!
Abrazo de oso panda,
::Bussman::
Esta hablando del Ricardito que todos conocemos?
En mi barrio, cuando te llaman por el diminutivo de tu nombre, es para no llamarte BOLUDITO -queda mal(?)-
Llamar vendehumo a Aguinis, tampoco me parece de lo mejor, porque que quedara para los verdaderos vendehumo,me hace pensar al menos que no se conoce mucho de su obra, me parece una actitud de "no estoy de acuerdo con lo que decis y por lo tanto te condeno" no aceptar la opinion diferente.
Hernán de La PLata
Como puede "una minoría cada vez más enjuta" alcanzar el 40% de los votos?
Marcos Aguinis es un neurocirujano reconocido. Psiquiatra formado y novelista famoso.
Además de eso, un hijo de puta al servicio del Mossad y pagado por la embajada de Israel desde hace añares (Véase si no su "Crónica de un refugiado"). Como Eliaschev.
Por lo demás, como analista político y de sociedad es un gran cirujano: opera. Sólo que a la vista de todo el mundo.
Yo no quiero , ni quise, ni querré nunca ajusticiar a nadie.
Yo no impido opinar a nadie.
Te pido disculpa por lo de anónimo, se me pasó lo de la firma.
Saludos
Miguel Praino
Por lo que el mítico opo-balotaje, se desvanece en el aire, cual flato de Aguinis, emitido en lo de su entrañable amigo, Mariano Grondona.
Muchachos fachos, traten, al menos, de reconocer a vuestro enano antisemita, pacientemente cultivado en parroquias y viejos cuentos familiares, y háganse hervir, o a cebarle mate a Acdel Vilas
para asumir que es un activo defensor argentino del estado de israel a pesar de las reiteradas violaciones a los DDHH que dicho estado efectua sobre el pueblo palestino.
¿ discrepar con las psociones del estado de israel lo transforman automaticamente a uno en antisemita ?
¿ acaso no es obra del judaismo argentino antipalestino el intento de asimilar el termino antisionismo a la palabra antisemitismo para poder de esa manera calificar de nazis a los que se oponen a las matanzas israelies de civiles palestinos ?
Aguinis es un activo agente del estado de israel aunque no sea de la mossad y desde el punto politico es eso lo importante, no su actividad y logros intelectuales