
Alberto Roberti era Concejal del PJ de Avellaneda, cuando le exigió al entonces Intendente, Baldomero Cacho Álvarez de Olivera, que incluyera a su esposa en un lugar espectante de la lista de candidatos a Concejales.
Corría el año 2007 y el bueno de Cacho, que había sido indultado por el kirchnerismo, enfrentaría en las elecciones municipales a José Alessi, un kirchnerista de la primera hora. La parada parecía brava, y por eso Cacho quería garantizar una lista de Concejales con lo mejorcito que tenía dentro de su gestión.
Obviamente, la esposa de Roberti no calificaba como tal, porque hasta ese entonces él único mérito que ostentaba era ese: ser la esposa de su marido.
Enojado por no poderle cumplir el capricho a su señora esposa, Roberti decidió pegar el portazo y empezar a despotricar contra Cacho Álvarez y su gobierno, y se pasó a las filas de Alessi, cuya candidatura contaba con el apoyo del Sindicato de Trabajadores Municipales, del ladriprogresista Laborde, y de las inefables Liebres del Sur. Lo que realmente se conoce como un Frente Progresista Nacional y Popular.
Antes de recalar junto a sus amigos progres, Roberti se aseguró que allí sí su esposa fuese bien recibida, consiguiendo el lugar en la lista de Concejales que le permitiera acceder a un escaño en el Concejo Deliberante. A él se le terminaba el mandato en aquel 2007, y no podría renovar.
No era para menos: los dineros que podía aportar Roberti, Secretario General de la Federación Argentina de Petroleo y Gas Privado, eran bienvenidos por Alessi y sus compañeros, acostumbrados a manejar presupuestos de B Metropolitana.
Pasó el tiempo, y de aquel Frente Progresista que pretendía arrebatarle la Intendencia a Cacho no quedó nada. Las Liebres se fueron con Pino, Alessi con Felipe, y Roberti y su esposa se marcharon con Francisco De Narváez (todos marxistas, pero de Groucho: "Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros").
En 2009, la esposa de Roberti fue electa diputada provincial por la Tecrera Sección electoral en las listas de Unión-Pro, y desde entonces hasta la actualidad aspira a acompañar al diputado colombiano en una fórmula para disputar la gobernación de la Provincia.
Ah, la esposa de Roberti se llama Mónica López, y se define ideológicamente como "anti-kirchnerista".
Obviamente, la esposa de Roberti no calificaba como tal, porque hasta ese entonces él único mérito que ostentaba era ese: ser la esposa de su marido.
Enojado por no poderle cumplir el capricho a su señora esposa, Roberti decidió pegar el portazo y empezar a despotricar contra Cacho Álvarez y su gobierno, y se pasó a las filas de Alessi, cuya candidatura contaba con el apoyo del Sindicato de Trabajadores Municipales, del ladriprogresista Laborde, y de las inefables Liebres del Sur. Lo que realmente se conoce como un Frente Progresista Nacional y Popular.
Antes de recalar junto a sus amigos progres, Roberti se aseguró que allí sí su esposa fuese bien recibida, consiguiendo el lugar en la lista de Concejales que le permitiera acceder a un escaño en el Concejo Deliberante. A él se le terminaba el mandato en aquel 2007, y no podría renovar.
No era para menos: los dineros que podía aportar Roberti, Secretario General de la Federación Argentina de Petroleo y Gas Privado, eran bienvenidos por Alessi y sus compañeros, acostumbrados a manejar presupuestos de B Metropolitana.
Pasó el tiempo, y de aquel Frente Progresista que pretendía arrebatarle la Intendencia a Cacho no quedó nada. Las Liebres se fueron con Pino, Alessi con Felipe, y Roberti y su esposa se marcharon con Francisco De Narváez (todos marxistas, pero de Groucho: "Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros").
En 2009, la esposa de Roberti fue electa diputada provincial por la Tecrera Sección electoral en las listas de Unión-Pro, y desde entonces hasta la actualidad aspira a acompañar al diputado colombiano en una fórmula para disputar la gobernación de la Provincia.
Ah, la esposa de Roberti se llama Mónica López, y se define ideológicamente como "anti-kirchnerista".
Comentarios
saludos
Monica Lopez diputada provincial... pero si dan ganas de balearse en un rincon...
Que runfla!!!
Wal
Se parece a mi tía de cara.