
Como en casa nos enseñaron que al que está en el piso no hay que patearlo sino extenderle la mano, este post tiene por objeto analizar las posibilidades políticas que tiene el PRO en los próximos dos o tres años.
Concretamente, según nuestra hipótesis, las opciones se reducen solamente a dos alternativas: conurbano o desaparición.
A siete años de haber fundado Compromiso Para el Cambio (N. del Conu: ¿se acuerdan? ja!), Mauricio Macri ya no tiene excusas para ponerse a construir una fuerza política en serio. Es que más allá de la exposición mediática que tiene el PRO, la realidad indica que dicha fuerza no es más que un Partido político vecinal de la Ciudad de Buenos Aires. Al menos eso es lo que demuestra la representación parlamentaria que ostenta en el Congreso Nacional: 11 diputados nacionales (sobre 257) y ningún senador.
Es cierto que de los 11 legisladores, 5 de ellos pertenecen a la Provincia de Buenos Aires, gracias a los acuerdos políticos sellados con Francisco De Narváez en 2007 y 2009 respectivamente.
Sin embargo, el Partido que lidera Mauricio Macri no tiene ese correlato de representación en la Legislatura Provincial ni en los Concejos Deliberantes del conurbano.
En la Legislatura, el bloque de diputados de Unión-Pro cuenta con 15 bancas, de las cuales no más de 5 son macristas. En senadores pasa algo similar: de los 6 escaños que tiene el bloque, solo uno puede ser considerado como leal al Jefe de Gobierno porteño (Ricardo Zamperetti). El resto son duhaldistas, o están a punto de serlo.
En los Concejos Deliberantes pasa algo parecido: Ningún bloque PRO tiene más de tres concejales, y en algunos lugares se suma el agravante de tener bloques divididos: Lanús, Avellaneda y La Matanza, son algunos ejemplos de este disparate.
Hasta acá, la parte menos visible de la actualidad del partido que venía a "revolucionar" la política nacional. El resto es historia harto conocida: falencias en la gestión de gobierno, carencia de conducción política, administración poco transparente, escuchas telefónicas, sub ejecución de presupuesto, bla bla bleta.
Podríamos seguir enumerando las causas del laberinto macrista, pero seguramente aburriríamos a todo el mundo. Por eso es preferible seguir adelante con nuestra hipótesis, y ver que puede pasar.
Nuestra hipótesis es la siguiente: la única alternativa que tiene el PRO para evitar su disolución, es poner un pie en el conurbano. Pero un pie en serio. Nada de arribistas que pululan en busca de un lugar en las listas de concejales.
Tanto Macri como Horacio Rodríguez Larreta están perfectamente al tanto de esta realidad, y por eso tomaron la semana pasada la decisión que luego enfureció a Francisco De Narváez: desembarcar en el Gran Buenos Aires con la tropa propia.
¿Qué es la tropa propia? Nada más y nada menos que tres de los nueve Ministros del propio gabinete porteño: Guillermo Montenegro (San Isidro), Néstor Grindetti (Lanús) y María Eugenia Vidal (Morón).
La orden es que cada uno de estos tres funcionarios se vayan instalando en los partidos del conurbano donde residen, para ser candidatos a Intendentes en 2011. El cuadro se completa con otra figura de peso: el primo Jorge, candidato en Vicente López.
Se trata de cuatro distritos donde el años pasado, las listas de Unión-Pro hicieron elecciones muy buenas, tanto en lo nacional como en lo distrital. En Vicente López ganaron a nivel municipal, en Lanús estuvieron muy cerca, y en los otros dos fueron la segunda fuerza (siempre hablando de lo distrital).
En San Isidro y Lanús, las candidaturas de Montenegro y Grindeti están practicamente confirmadas. En Morón aún no se sabe si la punta de lanza será Vidal o su marido, el diputado provincial Ramiro Tagliaferro. Por las dudas, Macri mandó a hacer campaña a los dos.
En tanto que en Vicente López habrá que esperar, porque no se descarta que para aprovechar el apellido en las boletas, el primo Jorge sea candidato a otra cosa.
De no concretar esta iniciativa, el PRO (tal como lo conocemos hasta ahora) tendrá la misma suerte que otras fuerzas derechosas y bipolares hoy desaparecidas, producto de sus propias limitaciones, y de un sistema electoral que afortunadamente no admite larga vida para los liderazgos personalistas sin base social.
Concretamente, según nuestra hipótesis, las opciones se reducen solamente a dos alternativas: conurbano o desaparición.
A siete años de haber fundado Compromiso Para el Cambio (N. del Conu: ¿se acuerdan? ja!), Mauricio Macri ya no tiene excusas para ponerse a construir una fuerza política en serio. Es que más allá de la exposición mediática que tiene el PRO, la realidad indica que dicha fuerza no es más que un Partido político vecinal de la Ciudad de Buenos Aires. Al menos eso es lo que demuestra la representación parlamentaria que ostenta en el Congreso Nacional: 11 diputados nacionales (sobre 257) y ningún senador.
Es cierto que de los 11 legisladores, 5 de ellos pertenecen a la Provincia de Buenos Aires, gracias a los acuerdos políticos sellados con Francisco De Narváez en 2007 y 2009 respectivamente.
Sin embargo, el Partido que lidera Mauricio Macri no tiene ese correlato de representación en la Legislatura Provincial ni en los Concejos Deliberantes del conurbano.
En la Legislatura, el bloque de diputados de Unión-Pro cuenta con 15 bancas, de las cuales no más de 5 son macristas. En senadores pasa algo similar: de los 6 escaños que tiene el bloque, solo uno puede ser considerado como leal al Jefe de Gobierno porteño (Ricardo Zamperetti). El resto son duhaldistas, o están a punto de serlo.
En los Concejos Deliberantes pasa algo parecido: Ningún bloque PRO tiene más de tres concejales, y en algunos lugares se suma el agravante de tener bloques divididos: Lanús, Avellaneda y La Matanza, son algunos ejemplos de este disparate.
Hasta acá, la parte menos visible de la actualidad del partido que venía a "revolucionar" la política nacional. El resto es historia harto conocida: falencias en la gestión de gobierno, carencia de conducción política, administración poco transparente, escuchas telefónicas, sub ejecución de presupuesto, bla bla bleta.
Podríamos seguir enumerando las causas del laberinto macrista, pero seguramente aburriríamos a todo el mundo. Por eso es preferible seguir adelante con nuestra hipótesis, y ver que puede pasar.
Nuestra hipótesis es la siguiente: la única alternativa que tiene el PRO para evitar su disolución, es poner un pie en el conurbano. Pero un pie en serio. Nada de arribistas que pululan en busca de un lugar en las listas de concejales.
Tanto Macri como Horacio Rodríguez Larreta están perfectamente al tanto de esta realidad, y por eso tomaron la semana pasada la decisión que luego enfureció a Francisco De Narváez: desembarcar en el Gran Buenos Aires con la tropa propia.
¿Qué es la tropa propia? Nada más y nada menos que tres de los nueve Ministros del propio gabinete porteño: Guillermo Montenegro (San Isidro), Néstor Grindetti (Lanús) y María Eugenia Vidal (Morón).
La orden es que cada uno de estos tres funcionarios se vayan instalando en los partidos del conurbano donde residen, para ser candidatos a Intendentes en 2011. El cuadro se completa con otra figura de peso: el primo Jorge, candidato en Vicente López.
Se trata de cuatro distritos donde el años pasado, las listas de Unión-Pro hicieron elecciones muy buenas, tanto en lo nacional como en lo distrital. En Vicente López ganaron a nivel municipal, en Lanús estuvieron muy cerca, y en los otros dos fueron la segunda fuerza (siempre hablando de lo distrital).
En San Isidro y Lanús, las candidaturas de Montenegro y Grindeti están practicamente confirmadas. En Morón aún no se sabe si la punta de lanza será Vidal o su marido, el diputado provincial Ramiro Tagliaferro. Por las dudas, Macri mandó a hacer campaña a los dos.
En tanto que en Vicente López habrá que esperar, porque no se descarta que para aprovechar el apellido en las boletas, el primo Jorge sea candidato a otra cosa.
De no concretar esta iniciativa, el PRO (tal como lo conocemos hasta ahora) tendrá la misma suerte que otras fuerzas derechosas y bipolares hoy desaparecidas, producto de sus propias limitaciones, y de un sistema electoral que afortunadamente no admite larga vida para los liderazgos personalistas sin base social.
Comentarios
P.D.: Me olvidé del nombre partido de Manrique, también...
O sea, "La Ciudad atendida por sus propios dueños".
Ojo, así les va eh. Pero prefiero que existan. Son 10 veces mejor oposición que la Coalición Cívica.
Saludos
Abrazo,
Igual creo que no llegan.
Si el niño Mauricio quiere jugar la presidencial (cosa remota y compleja dado el caracter vecinal y porteño de su fuerza) tiene que si o si acordar con los "Pejotas malos" (quienes lógicamente le van a marcar la cancha en la provincia).
Si estos buenos muchachos obturan esa jugada va a tener que jugar a todo o nada la re en la Ciudad.
Hoy por hoy el único que puede ganar la Ciudad es Macri en una segunda vuelta ajustada (sobre todo si del otro lado sigue el bartoleo y la fragmentación política).
Le veo destino municipal al asunto PRO.
Le parece?
Saludos bandoneónicos
Bussman: Claro! Como poder olvidar el siguiente diálogo:
RLM:-Doctor, me pre imprimieron los tickets!
Nelson Castro: -Ah, mire, mire... (?).
jajaja!
José: Puede ser que tenga destino de fuerza vecinal, pero entonces huirían unos cuantos como rata por tirante, ya que desaparecerían los carguitos para repartir. Acto seguido, aparecería en la Ciudad un nuevo agrupamiento de derecha con anclaje nacional, y el PRO vería seriamente prejudicadas sus perspectivas. O sea, somo digo al final del post, ya no sería el PRO tal cual lo conocimos hasta ahora.
saludos!
Digan lo que quieran, y con todos los defectos de público conocimiento, Macri ha hecho una mejor gestión que sus antecesores (aunque en el caso de Telerman muy difícil no era lograrlo) y va a retener una parte importante del voto porteño. El tema es que para poder aspirar a algo nacionalmente en 2011 tiene que acordar con el Peronismo Federal, el cual seguramente le coarte la expansión al conurbano como precondición. Eso, tal y como indicás, probablemente derive en la desaparición del PRO en el mediano plazo y por lo tanto no debería ser aceptado.
La otra es jugarla de local, ir sólo al 2011 y tratar de expandirse en el conurbano. Macri podría quedarse sin cargo alguno si va como candidato presidencial pero el partido se fortalecería.
El dilema del Peronismo Federal es diferente. En mi humilde opinión, sin los votos porteños que le aportaría Macri no les veo muchas chances de llegar a la segunda vuelta, que entonces se definiría entre el FPV y el ACS (o como quiera que el radicalismo se llame para ese momento). La alternativa del PF es entonces entregarle a Macri una candidatura nacional, abrirle el conurbano o resignarse a mirar la segunda vuelta de afuera. Ninguna de las tres perspectivas muy alentadoras, aunque yo me quedaría con la tercera si fuera el PF.
Estoy de acuerdo con Diego, el problema lo tiene el PF.
En Bs As nunca votan al peronismo, votan a Macri o a Solanas porq son antiperonistas.
Primo Jorge 1er Concejal. Sacan el 70% de los votos
UN ABRAZO!
http://laotracaradelpatacon.blogspot.com/2010/06/es-la-inseguirdad-estupida-es-la.html
Hay EDE para rato
Saludos
Cacho Castaño
Saludos
Son la anti gestión. todos mis vecinos que lo votaron (viejos de mierda con miedo a los chorros que "cruzan la general paz") ahora se quieren matar. Me parece que el PRO desaparece justamente por eso, por no haberle cumplido a la gente de la Capital. No por no ser un Partido en serio.
saludos
Con el presupuesto que maneja, debería haber hecho una gobernación ejemplar. Después de dos años de gestión, la única verdad es la realidad de las escuelas sin estufas y la pobreza en los hospitales, por citar apenas un par de ejemplos.
Respecto del peronismo "Federal", los pasos que viene dando (y mi intuición también) me dicen que con Macri no quieren saber nada. Mi opinión (que es parte de mi hipótesis) es que el PRO va a terminar jugando solo. No le queda otra.
Okus: lo que decís no invalida mi hipotesis. Estoy de acuerdo con varias de las cosas que expresas. Pero con tus vecinos o sin ellos, hoy por hoy el PRO tiene muchas chances de ganar en 2011.
Que se yo, dejar una puteada por lo menos.
No no, así no vamos a ninguna parte. Y después dicen que quieren debatir un modelo de país...
A diferencia de cualquier provincia, donde podés hacerte de abajo como intendente para luego aspirar a gobernador (mirá a Sabatella, p. ej.), en la CABA tenés que saltar directo de la nada a gobernar uno de los distritos más importantes del pais y para eso se necesita una estructura que sólo los partidos tradicionales (PJ y UCR) tienen.
Igualmente, coincido que para el PF es mejor no juntarse con Macri, aún a riesgo de quedarse afuera. Después de todo, va a ser mejor para ellos pactar con la UCR para la segunda vuelta que con NK.