
Federico Russo fue Intendente de La Matanza entre 1983 y 1991, y muchos coinciden con que, de no habr sido por la irrupción en política de Alberto Pierri, el hombre se hubiese quedado al frente del Municipio unos cuantos años más.
Don Federico falleció en 2002, pero ya entonces, hacía rato que se encontraba "jubilado" de la política, con lo cual, los más jóvenes lo conocemos más por anécdotas que se transmiten de generación en generación, que por otra cosa.
Por eso, para para intentar explicarlo, mucha gente recurre a una analogía que dice un montón de cosas: "era una especie de Manolo, pero en La Matanza".
Y es cierto: por sus maneras de entender la política, y hasta por la impronta que le ponía a cada uno de sus actos, Russo se parecía bastante a Quindimil (y viceversa).
Sin embargo, cuando uno indaga un poco más, la comparación con el viejo caudillo de Lanús hace que la figura de Don Federico quede incompleta. En primer lugar porque (con todo respeto) La Matanza no es Lanús, y además (en defensa de Manolo), porque Russo no sufrió demasiado el desgaste de estar tantos años en la gestión, ergo, casi todos guardan un recuerdo bastante simpático de su obra de gobierno.
Pero vayamos a lo que realmente importa, que son las dos o tres anécdotas más conocidas del viejo, como aquella que dice que en realidad, la que manejó los hilos de la Intendencia durante los dos mandatos fue su compañera, Rosa "Pocha" Medina, o simplemente "la Pocha".
La Pocha era enfermera del Hospital Ezquiza de Isidro Casanova, y era la que, por ejemplo, presidía las reuniones de Gabinete en el Municipio (cuando había, claro), mientras Federico recorría los barrios, visitando a los compañeros en las Unidades Basicas o en los incipientes asentamientos que se irían formando al comienzo de su primer mandato.
Otra: en uno de esos recorridos por los nuevos barrios que se iban conformando en la periferia matancera (Casanova, Laferrere, etc.), una día, Don Federico se topó con el delegado de uno de los asentamientos, un joven militante cristiano, maestro además, que quería saber que cosas pensaba el entonces Intendente, de las peleas internas en el Peronismo.
El muchacho (un tal Luis D'Elía, no se si les suena) le preguntó: -Don Federico ¿y qué es para usted la Renovación?
El viejo, ni lerdo ni perezoso, agarró el vaso de vino que tenía servido por la mitad y le contestó a D'Elía:
-Vea pibe, esto es el peronismo.
-Ajá -asintió D'Elía, mientras Russo completaba la capacidad del vaso con un chorro de soda-.
-Y esto, es la Renovación.
Pero la anécdota que pinta de cuerpo y alma a Russo es la que voy a narrar a continuación.
Don Federico fue candidato a Intendente de la Agrupación que él mismo presidía, "Lealtad Peronista". En aquel momento (hablamos de fines del 82, principios del 83), el hombre había sido reincorporado como empleado municipal (N. del Conu: como tantos otros peronistas, había sido echado del Municipio luego del Golpe del 76) con tareas de cafetero. Cuando fue proclamado candidato en forma oficial pidió licencia, y luego se desempeñó en el cargo de Intendente hasta el 10 de diciembre de 1991.
En el momento en el que le transfirió el poder a Héctor Cozzi (su sucesor), a Don Federico le faltaban dos días para jubilarse.
Así que 48 horas después de haber dejado de ser Intendente, el 12 de diciembre de 1991 a las 7 de la mañana, se presentó en el Palacio Municipal de la calle Almafuerte para cumplir las tareas que tenía asignadas ocho años atrás.
Con la pilcha de cafetero puesta, se presentó en la oficina de mayordomía (entrando al edificio por Almafuerte, hacia la derecha, en dirección al Patio Las Heras).
Obviamente provocó un revuelo increible en el edificio, porque todo el mundo se acercaba para saludarlo, y como nadie lo podía creer, explicó ahí mismo que, como le faltaban dos días para cumplir con los años de aportes, había ido a trabajar a su anterior empleo en la Municipalidad.
Sí, ya se: si se tratara de un militante anarquista, Martín Caparrós hubiese escrito dos novelas con esta historia. Pero bueno, era un empleado municipal peronista, así que creo que con un post, el viejo debe estar satisfecho.
Don Federico falleció en 2002, pero ya entonces, hacía rato que se encontraba "jubilado" de la política, con lo cual, los más jóvenes lo conocemos más por anécdotas que se transmiten de generación en generación, que por otra cosa.
Por eso, para para intentar explicarlo, mucha gente recurre a una analogía que dice un montón de cosas: "era una especie de Manolo, pero en La Matanza".
Y es cierto: por sus maneras de entender la política, y hasta por la impronta que le ponía a cada uno de sus actos, Russo se parecía bastante a Quindimil (y viceversa).
Sin embargo, cuando uno indaga un poco más, la comparación con el viejo caudillo de Lanús hace que la figura de Don Federico quede incompleta. En primer lugar porque (con todo respeto) La Matanza no es Lanús, y además (en defensa de Manolo), porque Russo no sufrió demasiado el desgaste de estar tantos años en la gestión, ergo, casi todos guardan un recuerdo bastante simpático de su obra de gobierno.
Pero vayamos a lo que realmente importa, que son las dos o tres anécdotas más conocidas del viejo, como aquella que dice que en realidad, la que manejó los hilos de la Intendencia durante los dos mandatos fue su compañera, Rosa "Pocha" Medina, o simplemente "la Pocha".
La Pocha era enfermera del Hospital Ezquiza de Isidro Casanova, y era la que, por ejemplo, presidía las reuniones de Gabinete en el Municipio (cuando había, claro), mientras Federico recorría los barrios, visitando a los compañeros en las Unidades Basicas o en los incipientes asentamientos que se irían formando al comienzo de su primer mandato.
Otra: en uno de esos recorridos por los nuevos barrios que se iban conformando en la periferia matancera (Casanova, Laferrere, etc.), una día, Don Federico se topó con el delegado de uno de los asentamientos, un joven militante cristiano, maestro además, que quería saber que cosas pensaba el entonces Intendente, de las peleas internas en el Peronismo.
El muchacho (un tal Luis D'Elía, no se si les suena) le preguntó: -Don Federico ¿y qué es para usted la Renovación?
El viejo, ni lerdo ni perezoso, agarró el vaso de vino que tenía servido por la mitad y le contestó a D'Elía:
-Vea pibe, esto es el peronismo.
-Ajá -asintió D'Elía, mientras Russo completaba la capacidad del vaso con un chorro de soda-.
-Y esto, es la Renovación.
Pero la anécdota que pinta de cuerpo y alma a Russo es la que voy a narrar a continuación.
Don Federico fue candidato a Intendente de la Agrupación que él mismo presidía, "Lealtad Peronista". En aquel momento (hablamos de fines del 82, principios del 83), el hombre había sido reincorporado como empleado municipal (N. del Conu: como tantos otros peronistas, había sido echado del Municipio luego del Golpe del 76) con tareas de cafetero. Cuando fue proclamado candidato en forma oficial pidió licencia, y luego se desempeñó en el cargo de Intendente hasta el 10 de diciembre de 1991.
En el momento en el que le transfirió el poder a Héctor Cozzi (su sucesor), a Don Federico le faltaban dos días para jubilarse.
Así que 48 horas después de haber dejado de ser Intendente, el 12 de diciembre de 1991 a las 7 de la mañana, se presentó en el Palacio Municipal de la calle Almafuerte para cumplir las tareas que tenía asignadas ocho años atrás.
Con la pilcha de cafetero puesta, se presentó en la oficina de mayordomía (entrando al edificio por Almafuerte, hacia la derecha, en dirección al Patio Las Heras).
Obviamente provocó un revuelo increible en el edificio, porque todo el mundo se acercaba para saludarlo, y como nadie lo podía creer, explicó ahí mismo que, como le faltaban dos días para cumplir con los años de aportes, había ido a trabajar a su anterior empleo en la Municipalidad.
Sí, ya se: si se tratara de un militante anarquista, Martín Caparrós hubiese escrito dos novelas con esta historia. Pero bueno, era un empleado municipal peronista, así que creo que con un post, el viejo debe estar satisfecho.
Comentarios
Gran post, nada novedoso.
Federico merece este tipo de recuerdos, que hacen honor a su figura. La anecdota del cafetero es medular para entender algunas cosas.
Abrazo Peronista
Y el final, sublime, Conu.
Saludos
Como para que la lea Fernando Iglesias y luego la chupe.
Anónimo: que pluma berreta, che.
vive la pocha?
De alguna manera, este post está dedicado a ella también.
Fabrizio
Fabrizio
Y Bombita Rodriguez.
También era amigo de Mario Caserta, el mecenas ;P
Un saludo grande a la Pocha, inmensa compañera. Ojalá haya corrimiento y siga como diputada.
correo electrónico ............. drmichaelspellcaster@gmail.com
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Contacto:
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doctorirekenagba@gmail.com His spells is for a better life OR call his number
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