Al igual que los supermercados chinos o los cyber, no se puede precisar cuando fue su desembarco en el conurbano, pero lo cierto es que las ferias en espacios cubiertos, denominadas "outlet" o "boliyopin", nacieron con la crisis, y en los últimos años se han multiplicado con una velocidad propia de los emprendimientos mencionados anteriormente. Por lo general, se trató de iniciativas privadas tendientes a institucionalizar las prácticas comerciales que se producían desde hace décadas en lugares un tanto más anárquicos y desmesurados, como la Feria de Villa Domínico o la de Solano. Están en todo el GBA (hay tres o cuatro en la Capital Federal), y generalmente funcionan los viernes, sábados, domingos, y feriados. En las inmediaciones de algunas estaciones de tren, se las puede ver abiertas todos los días.
Pero para explicar el fenómeno hay que retroceder casi veinte años, a 1991, cuando un grupo de familias bolivianas residentes en nuestro conurbano, comenzaron a vender ropa importada y comida, en unos terrenos abandonados en la localidad de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora. Como la cosa empezó a funcionar bastante bien, cada vez hubo más puesteros, y cuando llegaron a ser cerca de 450, armaron Urkupiña S.A. Para esta época, la feria estaba principalmente poblada por puestos de electrodomésticos y chucherías importadas de cualquier clase.
A fines de los noventa, como cada vez llegaban más personas para participar del negocio (ya no solo bolivianos), hubo que crear dos complejos más. Ahí nacieron las ferias Punta Mogotes S.A, y la Cooperativa Ocean (para mí, la más copada). En 1999 se integran las tres, como más o menos se mantienen hasta la actualidad
Estas tierras sin dueño pertenecían a los balneraios que en la década del primer peronismo rodeaban a una laguna: La Salada. De ahí el nombre con el que popularmente se conoce a las tres ferias juntas.
Pero faltaba algo más. La crisis y la devaluación hicieron desaparecer a los artículos electrónicos e importados, que fueron reemplazados por ropa, calzado, CDs y videos, y además trajeron una cuarta feria, la de "la ribera": un hormiguero a cielo abierto, donde se apilan hileras interminables de carromatos, uno al lado de otro, y que es desconocida (y hasta odiada) por las autoridades de las otras ferias, "oficiales".
La nacionalidad de los creadores de este fenómeno decantó en que a alguna mente brillante se le ocurriera el término "Boliyopin", que no siempre se utiliza despectivamente.
Boliyopin son aquellas ferias donde se revende lo que se compra al por mayor generalmente en La Salada, y en menor medida en la feria conocida como "Senzabello" de Florencio Varela.
Ojo, también hay dueños de talleres que tienen puestos en varias ferias minoristas y llevan la mercadería directamente allí. Y también a La Salada, porque no.
Decía, que no siempre se utiliza despectivamente la palabra "Boliyopin", dado que en muchos lugares se lleva con orgullo ese nombre, suerte de acto resignificador, como pasa con el vocablo gorila "cabecita negra".
Los fines de semana, en Escobar, como en la mayoría de los Municipios del Conubano Bonaerense, funciona uno de estos mercados. Los domingos, se arma en un superpredio con infinitos puesteros. Los sábados, se hace en un lugar más reducido; una especie de galería cercana a la Terminal de Ómnibus (¿dónde sino?), a la Plaza San Martín, a la pizzería "La Nati" y la avenida principal.
Por alguna razón, Escobar tiene muchos residentes de nacionalidad boliviana. Muchos suponen que por la proliferación de quintas y el respectivo cultivo de verduras y hortalizas. No sabemos si eso es o no así.
Lo cierto es que el mercado, conocido por los residentes locales como el Boliyopin, contiene la reproducción de las marcas más importantes del circuito de moda a precios accesibles. Una mini-sucursal de La Salada en zona norte... A saber: un jean que en las cadenas de "boutiques" oficiales se estima en $300 a $400, en el boliyopin se encuentra a $80. También el calzado se rie de su competidor "original". En otro stand, la vendedora de lencería recita las ofertas "bombachas 3 x 10" mientras se aprende la lección de geografía que le tomarán el lunes en la escuela.
Pero para explicar el fenómeno hay que retroceder casi veinte años, a 1991, cuando un grupo de familias bolivianas residentes en nuestro conurbano, comenzaron a vender ropa importada y comida, en unos terrenos abandonados en la localidad de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora. Como la cosa empezó a funcionar bastante bien, cada vez hubo más puesteros, y cuando llegaron a ser cerca de 450, armaron Urkupiña S.A. Para esta época, la feria estaba principalmente poblada por puestos de electrodomésticos y chucherías importadas de cualquier clase.
A fines de los noventa, como cada vez llegaban más personas para participar del negocio (ya no solo bolivianos), hubo que crear dos complejos más. Ahí nacieron las ferias Punta Mogotes S.A, y la Cooperativa Ocean (para mí, la más copada). En 1999 se integran las tres, como más o menos se mantienen hasta la actualidad
Estas tierras sin dueño pertenecían a los balneraios que en la década del primer peronismo rodeaban a una laguna: La Salada. De ahí el nombre con el que popularmente se conoce a las tres ferias juntas.
Pero faltaba algo más. La crisis y la devaluación hicieron desaparecer a los artículos electrónicos e importados, que fueron reemplazados por ropa, calzado, CDs y videos, y además trajeron una cuarta feria, la de "la ribera": un hormiguero a cielo abierto, donde se apilan hileras interminables de carromatos, uno al lado de otro, y que es desconocida (y hasta odiada) por las autoridades de las otras ferias, "oficiales".
La nacionalidad de los creadores de este fenómeno decantó en que a alguna mente brillante se le ocurriera el término "Boliyopin", que no siempre se utiliza despectivamente.
Boliyopin son aquellas ferias donde se revende lo que se compra al por mayor generalmente en La Salada, y en menor medida en la feria conocida como "Senzabello" de Florencio Varela.
Ojo, también hay dueños de talleres que tienen puestos en varias ferias minoristas y llevan la mercadería directamente allí. Y también a La Salada, porque no.

Los fines de semana, en Escobar, como en la mayoría de los Municipios del Conubano Bonaerense, funciona uno de estos mercados. Los domingos, se arma en un superpredio con infinitos puesteros. Los sábados, se hace en un lugar más reducido; una especie de galería cercana a la Terminal de Ómnibus (¿dónde sino?), a la Plaza San Martín, a la pizzería "La Nati" y la avenida principal.
Por alguna razón, Escobar tiene muchos residentes de nacionalidad boliviana. Muchos suponen que por la proliferación de quintas y el respectivo cultivo de verduras y hortalizas. No sabemos si eso es o no así.
Lo cierto es que el mercado, conocido por los residentes locales como el Boliyopin, contiene la reproducción de las marcas más importantes del circuito de moda a precios accesibles. Una mini-sucursal de La Salada en zona norte... A saber: un jean que en las cadenas de "boutiques" oficiales se estima en $300 a $400, en el boliyopin se encuentra a $80. También el calzado se rie de su competidor "original". En otro stand, la vendedora de lencería recita las ofertas "bombachas 3 x 10" mientras se aprende la lección de geografía que le tomarán el lunes en la escuela.
En fin, un ladrillo más en la construcción de la subjetividad conurbana. Vamos a volver sobre esta temática en algún momento, metiéndonos en las ferias, viendo como trabajan los puesteros, cuanto cuestan los stands, cuales son los márgenes de ganancia, etc.
Hace años que compro la ropa que uso en estos lugares, que son bien conurbanos, la pilcha está buena, y además puedo probarles que desde hace mucho tiempo la clase media (al menos la del GBA) concurre a ellos. Pasa que ahora no les da vergüenza reconocerlo, vistes?
Hace años que compro la ropa que uso en estos lugares, que son bien conurbanos, la pilcha está buena, y además puedo probarles que desde hace mucho tiempo la clase media (al menos la del GBA) concurre a ellos. Pasa que ahora no les da vergüenza reconocerlo, vistes?
Comentarios
Como siempre, excelentes reportes.
En Loma Hermosa, cerca del taller de mi viejo (Ruta 8 y Camino de Cintura), hay una feria bastante grande llamada Fericrazy, donde lso domingos se llena la banquina como estacionamiento para visitantes. Le fue tan bien que enfrente se instaló otra, con otro nombre.
Me imagino que ese fenómeno se debe dar casi en todos lados.
Saludos,
Andrés
En zona norte, en Munro, hace muuucho tiempo ya que funciona Diarco, un boliyopin bastante grande.
Los jeans de los boliyopin, para mi, son los mismos que los que venden en las casas de las primeras marcas. Estoy convencido de que salen del mismo taller.
Yo tmbn compro mucho en boliyopin, rinde mucho.
Si de esa tela podía sacar un par de pantalones, camperas o remeras extra, sin que los de la empresa se aviven, se los vendía a los puestos de la boliferia.
Y después comenzó a conseguir la tela ella misma y comenzó a trabajar por cuenta propia.
y no se olviden del Shoppimg Sur por favor! Dios lo tenga en la gloria, como dice el autor de este blog ;P
Diego del Doke
Saludos.
Mi vieja fue por primera vez a La Salada la semana pasada.
Y quiere ir en una combi al mercado central con los de Amas de casa de lita.
El canal 2 le da mucha bola a eso, siempre Andino está hablando de la Salada o el Mercado central.
Para mi le pasan unos mangos pa que haga propaganda.
Saludos, El Lurker
Ya comió.
Ya fue a la cancha.
Ya se vistió.
Ya fue a bailar.
Ya se compro casette cristiano(?)
Todo de canje. Todo gratis.
Ud es ma grosso que S.I.
Abandono la otra agrupación y grito: Conurbano Conducción !
sarasa.
Saludos
Mariano
Baleno: Pero claro! debe haber sido uno de los primeros en zona sur.
Anónimo: estoy esperando que mis amigos de Solano Stencil me hagan la gamba para ir a sacar unas fotos y hacer un post.
Nacho: Obvio. Munro, además de la Astral, Arnaldo y Cole, es la Capital Nacional del Outlet.
Verbo: aguante esa señora!
Diego: jeje, el primer Shopping del país.
Andrea: los de Larroque corren con el caballo del comisario, no?
Lurker: que bueno tenerlo por acá otra vez! y la verdad que si le pasan unos mangos, deberían hablar mejor.
DOS: Pregunta ¿S.I. habrá ido al casorio de Gerardo?
Guille: dale ruin, desembuchá!
Mariano: saludos al amigo Demarco!
¿Alguien recuerda cuando el Parque Rivadavia se convirtió en una gigantesca feria americana (2001-2002)? ¿Alguna foto de aquella época?
DAVIL
Y está la famosa "Feria de Ofertas" en la colectora del acceso oeste entre Brandsen y Barcala
Es chiquito, pero poderoso como el Kohinoor
saludos,
marie
Ah, y si quieren acusarme de discriminador... Que venga Lubertino!!!
saludos
Conu, no tema al hablar de identidad. SI quiere le puedo referir algún texto.
La Licenciada
LAS MISMAS MANOS HACEN AMBAS PRENDAS SEÑORAS!!!
Y creo que las de los boliyopins tienen mejor calidad (y lo digo posta).
Buen reporte!
Davil: que grande el Shopping Sur con Shoppilandia!
Marie: están por todos lados, están!
wal: eso, que no vengan para acá.
Alexis: trataremos
Licenciada: diga nomás, lo voy a leer.
Cin: nunca mejor dicho. Las mismas manos.
Bueno: acerca de lo que decís de la apropiación de los motes despectivos para resignificarlos (tema que siempre me interesó, me acuerdo que cuando era chico "bostero" y "gallina", sin ir más lejos, eran epítetos ofensivos pero así como para irse a las manos) se me ocurre: ¿y por qué aún no usamos uno que lo tenemos servido en bandeja y con manzana en la boca? ¿Qué esperamos para empezar a hablar de los Varones del Conurbano?
Abrazo.
gracias