No voy a negar que todavía nos faltan muchas cosas por mejorar, y que de poder concretarlas a tiempo estaremos hablando de una verdadera maduración de la democracia en la Argentina. Pero qué importante es el trabajo que se realizó hasta acá, desde distintos sectores. No hablo puntualmente del gobierno, sino de tantos que nos esforzamos por construir un país más justo y hacemos lo imposible para contrarrestar la incesante
desinformación interesada de los medios poderosos.
Para fomentar la democracia hay que exigirle a los gobernantes cada vez más: si se logró avanzar en tal tema, pedirle que se avance en tal otro que quedó estancado. Y así aprovechar la situación, los cuatro años más, el presente, cada instante; para discutir, mejorar, incluir, participar. De nada sirve instalar el temor por lo que todavía no sucedió, cuando en realidad se podría progresar, incluso a través de la crítica, con argumentos de la realidad y no falsedades inventadas para manipular la opinión.
Romper el cascarón es difícil, lo sé. Nadie nace con una sonrisa, sino pregúntenle al tímpano de las parteras. Pero que gratificante es poder pensar bajo la
convicción certera de hablar en base nuestra propia
honestidad intelectual, con errores y aciertos, y no a través de lo que otros pretenden que digamos. Ya sé que más de uno pensará que con el 50 % de los votos a favor del oficialismo nacional, lo que digo carece de sentido.
Zambullirse en las mieles de la victoria podría ser un grosero error. Sin embargo, quizás estas líneas sean para aquel otro 50 % que recientemente se llevó una enorme decepción y todavía no la puede digerir, y sufre. O para todos, con el fin de poder unir fuerzas críticas, pensantes, de cara al futuro.
Si a los gobiernos, elegidos por la mayoría, los criticamos por sus defectos o por las cosas que no hacen como nos gustarían que las hagan,
¿por qué no cuestionar también el rol de los que influyen en nuestra cotidianeidad a través de la televisión, la radio y los diarios? Si la Presidenta, los gobernadores y todos los ministros deben representar a la sociedad de la mejor forma posible,
¿acaso no sería necesario que también lo hagan los medios? Claro, a ellos no los elige el pueblo a través de las urnas, pero también son parte sustancial del
esquema de poder de un país.
Afortunadamente en la actualidad existen canales alternativos de expresión, que lejos de la masividad hacen su trabajo. Este blog, por ejemplo. A lo mejor, también sea justo atribuirles parte de la victoria de
CFK en las pasadas elecciones primarias. De todas formas creo que necesitamos más, no nos conformemos, porque no podemos permitir que pibes y pibas que tienen posibilidades de estudiar, pensar y vivir distinto a otros que no tienen las mismas chances, no puedan diferenciar esto que ahora hasta nos parece tan lógico. Deberíamos sumarlos, desde el respeto por su opinión y sin amedrentarlos, porque no podemos aceptar que no descubran la magnífica oportunidad que hoy se les presenta para ser, ellos también, protagonistas de este merecido cambio.