16.10.09

Mucho más que "El Quindimil de La Matanza"


Federico Russo fue Intendente de La Matanza entre 1983 y 1991, y muchos coinciden con que, de no habr sido por la irrupción en política de Alberto Pierri, el hombre se hubiese quedado al frente del Municipio unos cuantos años más.
Don Federico falleció en 2002, pero ya entonces, hacía rato que se encontraba "jubilado" de la política, con lo cual, los más jóvenes lo conocemos más por anécdotas que se transmiten de generación en generación, que por otra cosa.
Por eso, para para intentar explicarlo, mucha gente recurre a una analogía que dice un montón de cosas: "era una especie de Manolo, pero en La Matanza".

Y es cierto: por sus maneras de entender la política, y hasta por la impronta que le ponía a cada uno de sus actos, Russo se parecía bastante a Quindimil (y viceversa).
Sin embargo, cuando uno indaga un poco más, la comparación con el viejo caudillo de Lanús hace que la figura de Don Federico quede incompleta. En primer lugar porque (con todo respeto) La Matanza no es Lanús, y además (en defensa de Manolo), porque Russo no sufrió demasiado el desgaste de estar tantos años en la gestión, ergo, casi todos guardan un recuerdo bastante simpático de su obra de gobierno.

Pero vayamos a lo que realmente importa, que son las dos o tres anécdotas más conocidas del viejo, como aquella que dice que en realidad, la que manejó los hilos de la Intendencia durante los dos mandatos fue su compañera, Rosa "Pocha" Medina, o simplemente "la Pocha".
La Pocha era enfermera del Hospital Ezquiza de Isidro Casanova, y era la que, por ejemplo, presidía las reuniones de Gabinete en el Municipio (cuando había, claro), mientras Federico recorría los barrios, visitando a los compañeros en las Unidades Basicas o en los incipientes asentamientos que se irían formando al comienzo de su primer mandato.

Otra: en uno de esos recorridos por los nuevos barrios que se iban conformando en la periferia matancera (Casanova, Laferrere, etc.), una día, Don Federico se topó con el delegado de uno de los asentamientos, un joven militante cristiano, maestro además, que quería saber que cosas pensaba el entonces Intendente, de las peleas internas en el Peronismo.
El muchacho (un tal Luis D'Elía, no se si les suena) le preguntó: -Don Federico ¿y qué es para usted la Renovación?
El viejo, ni lerdo ni perezoso, agarró el vaso de vino que tenía servido por la mitad y le contestó a D'Elía:
-Vea pibe, esto es el peronismo.
-Ajá -asintió D'Elía, mientras Russo completaba la capacidad del vaso con un chorro de soda-.
-Y esto, es la Renovación.

Pero la anécdota que pinta de cuerpo y alma a Russo es la que voy a narrar a continuación.
Don Federico fue candidato a Intendente de la Agrupación que él mismo presidía, "Lealtad Peronista". En aquel momento (hablamos de fines del 82, principios del 83), el hombre había sido reincorporado como empleado municipal (N. del Conu: como tantos otros peronistas, había sido echado del Municipio luego del Golpe del 76) con tareas de cafetero. Cuando fue proclamado candidato en forma oficial pidió licencia, y luego se desempeñó en el cargo de Intendente hasta el 10 de diciembre de 1991.
En el momento en el que le transfirió el poder a Héctor Cozzi (su sucesor), a Don Federico le faltaban dos días para jubilarse.
Así que 48 horas después de haber dejado de ser Intendente, el 12 de diciembre de 1991 a las 7 de la mañana, se presentó en el Palacio Municipal de la calle Almafuerte para cumplir las tareas que tenía asignadas ocho años atrás.
Con la pilcha de cafetero puesta, se presentó en la oficina de mayordomía (entrando al edificio por Almafuerte, hacia la derecha, en dirección al Patio Las Heras).
Obviamente provocó un revuelo increible en el edificio, porque todo el mundo se acercaba para saludarlo, y como nadie lo podía creer, explicó ahí mismo que, como le faltaban dos días para cumplir con los años de aportes, había ido a trabajar a su anterior empleo en la Municipalidad.

Sí, ya se: si se tratara de un militante anarquista, Martín Caparrós hubiese escrito dos novelas con esta historia. Pero bueno, era un empleado municipal peronista, así que creo que con un post, el viejo debe estar satisfecho.

16 comentarios:

natanael amenábar dijo...

Para mi que Palito en dos años se presenta en San Miguel de Tucumán con el carrito y los tubos de aluminio. Siempre hay uno con te con leche.

Gran post, nada novedoso.

MOO dijo...

Fabi, nada que agregar. Excelente relato. muy bueno. un abrazo

LUCIANO dijo...

Bien Conu, carajo.

Federico merece este tipo de recuerdos, que hacen honor a su figura. La anecdota del cafetero es medular para entender algunas cosas.

Abrazo Peronista

Solange dijo...

coincido con el comentario de Luciano: lo del tipo apareciendo en el Municipio vestido de cafetero es imprescindible para todo aquel que pretenda entender al peronismo bonaerense. Eso es la puntita, pero si no entendés eso no vas a entender nada.

Y el final, sublime, Conu.

Saludos

G-Fer dijo...

Excelente historia, y muy buen relato, Conu.

Como para que la lea Fernando Iglesias y luego la chupe.

Anónimo dijo...

Cuenta la leyenda, que delía iba observando, tomando apuntes, haciendo gala de su maestría de primer grado, ensamblando ma má me mi ma; pi to lar go, pi to cor to; me gus ta la pi. Así transcurría, haciéndose el intelectual en Laferrere y Casanova, militando en el partido demócrata, y se hacía el cristiano. Cuando vio que no llegaba a ningún lado, se hizo el peronista chachista. Después de obtener lo que quería, empezó a mirar la transversa, hasta que conoció a un muchcho estrábico y extraviado. Ahí se hizo peronista, evitista, pero vio que a través de los pobres podía llegar a conocer placeres del mundo capitalista. Así es que se hizo un chalecito con muebles de algarrobo, techo de tejas, se compró un vehículo de la multinacional Mercedes, después un auto más modesto, ´luego un Peugeot 206 full de su archienemigo Mauricio. Empezó a viajar por el mundo, jactándose de conocer como cien países. Llegó el momento en que creyó que todos los demás son estúpidos, y empezó a actuar con soberbia, prepoteando, pegándole a los que no son como él (por suerte la mayoría), hasta que su amo medio le soltaba la mano, luisita extorsionaba, volvía a agarrar algo y ásí pasaban los días. Cuenta la leyenda que anda un tanto turbado, porque parece que la suerte empezó a declinar: la justicia empezó a citarlo cada vez más seguido. Iba zafando el proyecto, pero sabe que no hay dicha que dure cien años. Todavía silabea me gus ta la pi pero sabe que negros nubarrones se avecinan. Ahijuna con la mulata!

El Conurbano dijo...

Gracias gente, me alegro que haya gustado.

Anónimo: que pluma berreta, che.

Matanza VIP dijo...

Hmmm. La unica verdad es la realidad. Yo no lo conoci, todos dicen que era un buen tipo. Eran otros tiempos.

Anónimo dijo...

interesante, yo laburé en la muni de la matanza entre el 87 y el 94 y se vivió de todo pero nunca escuché la aneda del cafetero, pos averiguaré...
vive la pocha?

El Conurbano dijo...

Anónimo: sí, vive. Es diputada provincial y fue candidata en el 10º lugar en las elecciones pasadas. No renovó por un pelito.
De alguna manera, este post está dedicado a ella también.

Anónimo dijo...

JAJAJA Martin Caparros capaz que lo usara como anecdota en unos de sus libros de viaje a africa de tan hijo de puta que es. NO avives giles Conu.
Fabrizio

Anónimo dijo...

Che conu que onda con el nombre del estadio de lanus ? es algo del intendente de lanus?
Fabrizio

Dos dijo...

Viva Perón.
Y Bombita Rodriguez.

El Conurbano dijo...

Fabrizio: sí, Néstor es el hermano de Darío y fue presidente del Grana.
También era amigo de Mario Caserta, el mecenas ;P

chelus dijo...

Muy buen post.

Un saludo grande a la Pocha, inmensa compañera. Ojalá haya corrimiento y siga como diputada.

Barbara dijo...

Mi papa fue amigo de federico y por muchos años fue su mano derecha de el y de pocha, carlitos rodriguez de la matanza y les puedo asegurar que federico fue y sera el ultimo caudillo y siempre penso en los pobres y en ayudar