18.2.12

La Piel Que Habito


Capturada por El Aguijón (no hace falta explicar dónde).

13.2.12

¿Y el Cuco dónde está?


Cuántas veces se habló acerca de lo malvado y tétrico que es el secretario de Comercio Interior de la Nación, Guillermo Moreno. Un hombre, aparentemente sin escrúpulos, que avasalla a pobres empresarios y los amenaza en cada encuentro con cortarles la cabeza. Cuántas veces escuchamos las barbaridades que este funcionario del gobierno cometió durante su polémica gestión, en la que solo le importa hacer el mal. Guillermo Moreno es el demonio kirchnerista (Ojo, sólo para los que no lo conocen).

Cabe destacar, aunque es sabido, que su tarea al mando de la Secretaría de Comercio no es sencilla. Moreno tiene que lidiar constantemente con los intereses propios y ajenos, y eso no siempre es una tarea cómoda. A decir verdad, nunca es fácil. Su cargo es de vital importancia para que el mecanismo de la economía argentina marche correctamente, en el sendero de políticas que traza la Presidenta. Y en un mundo dominado por los intereses capitalistas, luchar para conseguir lo que se busca a nivel interno requiere de, como dirían los españoles, muchos cojones.

“Moreno es una topadora”. Esta contundente frase la dijo Eduardo Sturla, gerente general de una las fábricas de mayor producción para consumo interno del país, la emblemática Cristalería Rigolleau, ubicada en Berazategui, la capital nacional del vidrio. Si a la expresión con la que se inicia este párrafo la sacáramos de contexto – quizás eso harían otros medios – puede malinterpretarse fácilmente. Lo cierto es que Sturla lo dijo como una cualidad positiva del Secretario de Comercio, con el que trata habitualmente, y además agregó: “El secretario Moreno cuando se pone un objetivo, hace todo para concretarlo”.

La Cristalería Rigolleau produce la mayoría de las botellas de cervezas, licores y gaseosas; los recipientes de cafés, mayonesas y mermeladas; los frascos y elementos medicinales de casi todos los laboratorios; los recipientes de cocina y las vajillas, además de los cientos de productos de vidrio que poseemos los argentinos en nuestras casas, entre otras cosas. No es una empresa menor, su fundación data de 1882 y en su trayectoria atravesó numerosos gobiernos de distintos signos políticos e ideológicos. Por este motivo, la palabra de su gerente, que negocia desde 2006 mano a mano con Moreno, es una fuente calificada para hablar del peculiar Secretario.

“Nos hemos reunido en diversos contextos, por temas relacionados al aumento de los precios, incremento de producción, la situación de producción durante la crisis de 2009, entre otros motivos. Mantenemos un dialogo fluido, permanente. No se puede negar que es un funcionario particular, que sabe lo que quiere y avanza en esa dirección. Pero a su vez es muy serio, respetuoso, circunspecto. Al contrario de lo que se dice de él, es una persona con la que se puede dialogar, y para nosotros eso es muy importante, porque nos brinda respuestas sin problemas”, afirmó el empresario.

Desmitificar el personaje impuesto de funcionario-monstruo no parece importarle mucho a Guillermo Moreno, que mantiene más bien un perfil bajo y difícilmente responde a las numerosas acusaciones que se le adjudican a menudo. “Moreno tiene objetivos claros, es preciso y metódico, sabe lo que hace y hacia donde va. Cuando traza el objetivo, Moreno es una topadora”, esta es la declaración completa de Sturla, que para este 2012 avizora un buen año en calidad de producción y oportunidades, en consonancia con la “impronta característica de la fábrica a través de sus años”. Según estima el gerente de Rigolleau, gracias a las políticas de la Secretaría de Comercio, este año su producción crecerá un 30 % y les permitirá dar trabajo a 300 personas de forma directa. ¿Y el Cuco dónde está?