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Buscando un final elegante para el verso de las autonomías municipales


Durante el verano pasado, luego del reconocimiento de la autonomía para la localidad de Lezama respecto del Municipio de Chascomús, volvieron a aflorar las intenciones de vecinos que pretenden hacer también, de sus barrios, un nuevo Partido en la Provincia de Buenos Aires.
Rápida de reflejos, la diputada Alicia Tabares (Olavarría - Frente para la Victoria) agiornó un proyecto que el diputado Julio César Alfonsín había presentado en 2006, y en febrero último lo presentó en la Comisión de Asuntos Municipales de la Cámara Baja.
La semana pasada, el proyecto logró un dictamen favorable de dicha Comisón, y será girado a otras dos comisiones para que antes de fin de año pueda ser tratado en el recinto.

El ultra (?) vecinalismo es un fenómeno que se da tanto en el conurbano como en el interior de la Provincia, y la verdad que hay de todo: desde proyectos que se ajustan a situaciones históricas y geográficas muy específicas; hasta delirios de algunos trasnochados que si fuera por ellos convertirían a la Provincia en una Comunidad de Estados Independientes (?).

En total, hay unos cincuenta pedidos de autonomía, y en el Gran Buenos Aires, los más "militados" son los de Gerli (Avellaneda y Lanús), Paso del Rey (Moreno), Temperley (Lomas de Zamora), Altos de Tránsito (Almirante Brown), Libertad y Pontevedra (estos dos últimos en Merlo). No la van a tener fácil.

El despachó que salió con unanimidad de la Comisión de Asuntos Municipales propone una serie de medidas que huelen bastante a solución salomónica: mientras que "favorece" a aquellas localidades del interior que pretendan separarse de sus Municipios, prácticamente clausura la posibilidad de dividir por esta vía a alguno de los Partidos del conurbano.

Por ejemplo: una de las solicitudes para solicitar que se inicie el trámite de una autonomía es la firma de un petitorio por parte del 15% de los ciudadanos que figuren en el último padrón electoral con domicilio en el área que ocuparía el nuevo municipio solicitado.
Para graficar mejor la hipótesis que planteábamos un párrafo más arriba: En el caso de Batán, (localidad en donde los vecinos quieren separarse de General Pueyrredón), solo harían falta unas mil quinientas (1.500) firmitas. Mientras que en Temperley, para empezar nomás, se necesitaría contar con la aprobación de quince mil personas. Diez veces más, ja (?).

Eso no es todo. Después de realizar con éxito la juntada de firmas, habría que conformar una comisión bicameral para realizar estudios económicos y socio ambientales de viabilidad. La misma deberá expedirse en un tiempo no mayor de noventa (90). Luego, si el proyecto de autonomía aún sigue en pie, la comisión ad-hoc deberá convocar a una consulta popular no obligatoria (!) y no vinculante. No termina de quedar claro si la consulta sería en todo el Municipio o si también abarcaría a la sección electoral. La votación será por SI o NO a la división, y ahí tenemos nuevamente las desproporciones que se dan respecto de los padrones del interior y del conurbano: una cosa es tener que convencer a los ocho (8) mil electores del padrón de Laprida, ponele, y otra muy distinta es tener que dirigirte a los novecientos (900) mil que tiene La Matanza.

Si el proyecto de la diputada Tabares sigue los trámites parlamentarios sin demasiados sobresaltos (todo parece indicar que así será), habrá una ley marco para los intentos de autonomías en la PBA, y se terminará de una vez por todas el verso de aquellos que, como no les alcanza con la Sociedad de Fomento, quieren abrirse un quiosquito más grande.

Anexo: Este tema de las autonomías municipales se relaciona directamente con el de las representaciones políticas que tienen las distintas subregiones de la Provincia en la Legislatura, y con la coparticipación municipal. Ya hablamos en otra oportunidad, de la sub-representación que sufre el conurbano. Acá abajo copio los links:




Comentarios

Juan Pablo C. ha dicho que…
no te olvides tampoco del viejo pero siempre vigente reclamo de QueQuen y su independencia de necohea
Anónimo ha dicho que…
No se me olvide de Ramos, en Matanza o de Bernal, en Quilmes. Situaciones que -por su analogía- me vienen al mate.
Se trata de áreas bacanas y -ante todo- "blanquitas", en que sus habitantes, rabiosos separatistas, al grito de -¡Estoy harto de bancar a la negrada con mis impuestos!, reclaman una escisión impracticable.

A juzgar por las condiciones de ese engendro reglamentario que ud. tan acertadamente describe... ¡que la sigan mamando!

Juan.
El Conurbano ha dicho que…
Juanes (?): por eso en el post menciono que intentos hay varios. El tema es la viabilidad. Por supuesto que, si fuera por ellos, algunos vecinos de Bernal o Ramos Mejía se separarían de la negrada, pero no pueden. En cambio Temperley, por ejemplo, más allá de tener entre sus impulsores a gente blanquita, también tiene al Barrio San José adentro. Con lo cual sería una subdivisión un poco más lógica.
De cualquier manera, como queda explicado en el post, tampoco van a poder.

salutes!
Anónimo ha dicho que…
Igual también hay razones económicas para evitar la escisión porque justamente pagaría más impuestos. Esto lo escuché de un vecino de Temperley que decía: "nosotros somos ciudad dormitorio de Lomas (o Capital si se quiere tb), no tenemos muchos recursos propios (fábricas, etc) entonces la autonomía sería para que los políticos creen 20 mil puestitos y nos maten con los impuestos a los vecinos".
Otra cosa, ¿en qué quedaron los planes que había en la época de Solá de mandar gente del conurbano a "tierra adentro"? recuerdo una nota de Clarín sobre el tema y cual es tu opinión al respecto.

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