Por Christian Libonatti
Siguiendo con las estaciones del ex-FFCC Sarmiento, esta vez nos toca bajar en Haedo. Si luego de hacer el viaje a Moreno, aún te quedan ganas de conocer el oeste, esta es tu oportunidad. Volve a colarte saltando el molinete y tomate el tren que vuelve. Si queres, pasate por el furgón y disfruta del olor a… disfruta del olor. Llegar a Haedo es encontrarte con un lugar en donde el domingo a la mañana podes escuchar el ruido del tren, aunque vivas a 10 cuadras. Un lugar en donde los pajaritos te joden para dormir de mañana un fin de semana.
Frente al andén se encuentra la vieja estación de Haedo, la que fue quemada en 2005, cuando cumplía casi 100 años de vida. Por suerte fue restaurada casi como la original.
Volviendo al viaje, cuando salís por el molinete que da al extremo este del andén, se encuentra la Avenida Rivadavia, la que muchos consideran como la más larga del mundo*. Justo en esta estación la avenida hace una curva, cruza la vía del tren que va a Temperley, y vuelve a doblar, para seguir su camino hasta Morón. Esa es la famosa “Curva de Haedo”, que le da nombre a muchos negocios de la zona. Desde ahí, y hasta el túnel de Haedo, la ciudad tiene las únicas cuatro cuadras de centro-centro. Ahí están 8 de los 9 bancos de la ciudad, el McDonald’s, dos farmacias, decenas negocios y adentro de una galería los restos del único boliche bailable que existió, “Mall” (Luego de la tragedia de Cromagnon cerró sus puertas, porque, según los vecinos, “no tenía ninguna medida de seguridad y además se colgaba de la luz, el gas, el agua, etc”).
Si rumbeas para el otro lado encontrás la Avenida Dr. Gerónimo Fassola, que nace en la vieja Avenida Gaona y termina en la estación. Aviso a los que vengan al barrio. Si en Haedo decís, “voy a Haedo”, exclusivamente haces referencia a la estación de trenes, vivas a la distancia que vivas.
Gaona es allí una avenida de cuatro carriles separada por bulevares. Dos carriles lentos, y dos rápidos. Tiene muchos negocios y es el camino al oeste profundo que quedó en desuso desde que existe la Autopista del Oeste.
Para el lado sur se encuentra lo que algunos quieren llamar “Haedo Chico”. Casas de clase media alta y muchas garitas de seguridad privada. Para el norte, hay casas de todo tipo. Desde las que se encuentran en el Barrio Güemes, grandes chalets, hasta las típicas de clase media en el resto de la zona. La villa más cercana está atrás del Hospital Posadas, que muchos consideran parte de El Palomar, aunque el viejo catastro advertía que eso era también parte de Haedo Norte.
El ferrocarril es una parte importantísima de la ciudad. El pueblo de Haedo nació gracias al tren y a la ciudad de La Plata. Cuando en la década del 1880 se proyectó la construcción de la capital provincial, existía la necesidad de hacer un tren que uniese ese lugar con el Ferrocarril al Oeste. El punto de encuentro fue a mitad de camino entre Morón y Ramos Mejía (en ese momento llamada San Martín). La bautizaron Mariano Francisco Haedo en homenaje al primer director del FCO, fallecido meses atrás. Eso fue un 1° de agosto de 1886, aunque se festeja el 17 porque somos muy sanmartinianos (?). Finalmente, el pueblo fue fundado el 11 de noviembre de 1889.
Uno de los monumentos del barrio es la antigua casona que fue propiedad de Manuel Frescó. Este señor, intendente de Morón y Gobernador de Buenos Aires, fue quien durante la década infame bautizó el fraude como “fraude patriótico”. Incluso muchos aseguran que de allí partieron las tropas que derrocaron a Yrigoyen en septiembre de 1930.
Para terminar hay que contar un poco sobre algunos famosos de Haedo. Sacando a las grandes actrices Carina Zampini y Araceli González, de aquí salieron Eduardo Macaluse, Graciela Ocaña, Beto Casella (?) y Juan Carlos Rousselot. Además, Luis D’Elia egresó en la EEM N° 2 – Congreso de Tucumán (la misma en la que egrese yo). Ah!! y no hay que olvidar que la nave de fibra del Capitán Beto estaba Hecha en Haedo, seguramente en La Cantábrica…
* (Párrafo aparte merece esta frase que muchos repiten siempre. A la altura de los Tribunales de Morón se corta, y vuelve a aparecer recién unas cuadras antes de la estación Ituzaingo).
Siguiendo con las estaciones del ex-FFCC Sarmiento, esta vez nos toca bajar en Haedo. Si luego de hacer el viaje a Moreno, aún te quedan ganas de conocer el oeste, esta es tu oportunidad. Volve a colarte saltando el molinete y tomate el tren que vuelve. Si queres, pasate por el furgón y disfruta del olor a… disfruta del olor. Llegar a Haedo es encontrarte con un lugar en donde el domingo a la mañana podes escuchar el ruido del tren, aunque vivas a 10 cuadras. Un lugar en donde los pajaritos te joden para dormir de mañana un fin de semana.
Frente al andén se encuentra la vieja estación de Haedo, la que fue quemada en 2005, cuando cumplía casi 100 años de vida. Por suerte fue restaurada casi como la original.
Volviendo al viaje, cuando salís por el molinete que da al extremo este del andén, se encuentra la Avenida Rivadavia, la que muchos consideran como la más larga del mundo*. Justo en esta estación la avenida hace una curva, cruza la vía del tren que va a Temperley, y vuelve a doblar, para seguir su camino hasta Morón. Esa es la famosa “Curva de Haedo”, que le da nombre a muchos negocios de la zona. Desde ahí, y hasta el túnel de Haedo, la ciudad tiene las únicas cuatro cuadras de centro-centro. Ahí están 8 de los 9 bancos de la ciudad, el McDonald’s, dos farmacias, decenas negocios y adentro de una galería los restos del único boliche bailable que existió, “Mall” (Luego de la tragedia de Cromagnon cerró sus puertas, porque, según los vecinos, “no tenía ninguna medida de seguridad y además se colgaba de la luz, el gas, el agua, etc”).
Si rumbeas para el otro lado encontrás la Avenida Dr. Gerónimo Fassola, que nace en la vieja Avenida Gaona y termina en la estación. Aviso a los que vengan al barrio. Si en Haedo decís, “voy a Haedo”, exclusivamente haces referencia a la estación de trenes, vivas a la distancia que vivas.
Gaona es allí una avenida de cuatro carriles separada por bulevares. Dos carriles lentos, y dos rápidos. Tiene muchos negocios y es el camino al oeste profundo que quedó en desuso desde que existe la Autopista del Oeste.
Para el lado sur se encuentra lo que algunos quieren llamar “Haedo Chico”. Casas de clase media alta y muchas garitas de seguridad privada. Para el norte, hay casas de todo tipo. Desde las que se encuentran en el Barrio Güemes, grandes chalets, hasta las típicas de clase media en el resto de la zona. La villa más cercana está atrás del Hospital Posadas, que muchos consideran parte de El Palomar, aunque el viejo catastro advertía que eso era también parte de Haedo Norte.
El ferrocarril es una parte importantísima de la ciudad. El pueblo de Haedo nació gracias al tren y a la ciudad de La Plata. Cuando en la década del 1880 se proyectó la construcción de la capital provincial, existía la necesidad de hacer un tren que uniese ese lugar con el Ferrocarril al Oeste. El punto de encuentro fue a mitad de camino entre Morón y Ramos Mejía (en ese momento llamada San Martín). La bautizaron Mariano Francisco Haedo en homenaje al primer director del FCO, fallecido meses atrás. Eso fue un 1° de agosto de 1886, aunque se festeja el 17 porque somos muy sanmartinianos (?). Finalmente, el pueblo fue fundado el 11 de noviembre de 1889.
Uno de los monumentos del barrio es la antigua casona que fue propiedad de Manuel Frescó. Este señor, intendente de Morón y Gobernador de Buenos Aires, fue quien durante la década infame bautizó el fraude como “fraude patriótico”. Incluso muchos aseguran que de allí partieron las tropas que derrocaron a Yrigoyen en septiembre de 1930.
Para terminar hay que contar un poco sobre algunos famosos de Haedo. Sacando a las grandes actrices Carina Zampini y Araceli González, de aquí salieron Eduardo Macaluse, Graciela Ocaña, Beto Casella (?) y Juan Carlos Rousselot. Además, Luis D’Elia egresó en la EEM N° 2 – Congreso de Tucumán (la misma en la que egrese yo). Ah!! y no hay que olvidar que la nave de fibra del Capitán Beto estaba Hecha en Haedo, seguramente en La Cantábrica…
* (Párrafo aparte merece esta frase que muchos repiten siempre. A la altura de los Tribunales de Morón se corta, y vuelve a aparecer recién unas cuadras antes de la estación Ituzaingo).

















